Posted by: anotherworldip | 11/19/2011

negri-laclau

Toni Negri: “América latina es el único lugar en

el que los movimientos sociales tienen cierta

potencia”

El filósofo y pensador italiano, famoso por sus obras Multitud e Imperio entre otras, pasó por Buenos Aires con una serie de charlas y debates enfocadas en la crisis del capitalismo. “El problema es que la disociación entre trabajo y capital ya no existe”, aventuró.

POR Pablo Chacón.

 

 

DEBATIR LA CRISIS. Toni Negri y Ernesto Laclau en el ciclo Debates y combates. (Foto: Mariana Russo/Cultura Nación)

 

Toni Negri ha estado cuatro veces en la Argentina. En 2002, 2005, en marzo de este año y, la semana pasada, participando de un foro de intelectuales que la Secretaría de Cultura de la Nación organizó bajo el título Debates y combates, acompañando el nombre de la flamante revista que dirige el argentino Ernesto Laclau. Pese a que el pensador italiano se mostró en todo momento reacio a las entrevistas, al contrario que en las ocasiones precedentes, accedió a responder unas pocas preguntas de Ñ Digital entre charla y charla. Son las que aquí reproducimos.

A Buenos Aires llegó desde Santiago de Chile, donde dio una conferencia y expresó públicamente su apoyo al movimiento estudiantil que tiene a maltraer al gobierno de Sebastián Piñera. Allí comparó a los chilenos con los indignados españoles y estadounidenses, y al sesgo, con los activistas de la bautizada primavera árabe. Ya de este lado de la cordillera, dio una charla en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y otra en la sede de la SIGEN, donde Laclau presentó entre amigos su nueva revista. Negri no es precisamente uno de sus favoritos, pero el respeto es mutuo.

Acaso esa haya sido la razón para esa especie de silencio módico que el autor de “Multitud” se impuso. Por supuesto, Negri recordó la conferencia de Mar del Plata de 2005, donde parte del bloque latinoamericano, piloteado por el entonces presidente Néstor Kirchner, le dijo no al ALCA; también elogió al movimiento piquetero. Y hasta se sorprendió (o simuló sorprenderse) cuando se le dijo que no todos los movimientos sociales están de acuerdo con la estrategia económica del gobierno. Pero nobleza obliga, saludó el carácter emancipatorio de la respuesta social del 2001-2002 como una propiedad inalienable, capaz de despertar frente a la eventualidad de otro caos que no ve en el horizonte porque “Argentina está viviendo un momento interesante, es un país movilizado”.

-Usted le ha dado mucha importancia al movimiento de los indignados, pero también ha sido criticado por no proponer una forma de organización.

-Sí, es cierto, es una de las críticas que se me hace. Ayer me preguntaban cómo hacer para introducir la noción de común en un país como la Argentina absolutamente atravesado por un conflicto (larvado o no) entre el sector agropecuario y el gobierno, donde los desequilibrios son notables. Bueno, la verdad es que no sé cómo se hace. Es un problema que deberían resolver los políticos argentinos. Pero creo que la cuestión de los indignados se produce en un contexto de relativa riqueza, como es Europa y los Estados Unidos, que por una serie de maniobras especulativo-financieras que llevan años, explotó. Explotó dejando un tendal de endeudados, además de una juventud que no tiene recursos para acceder a una renta mínima. El hombre de hoy ya no es el hombre explotado. Es el hombre endeudado. Eso también es una consecuencia de la fosilización de las estructuras sindicales clásicas.

-¿En qué sentido lo dice?

-Es una cuestión vieja, que discutíamos desde los 70, cuando en Italia nace Autonomia Operaia, que es una reacción contra la burocracia del partido comunista italiano (PCI), acomodado a la situación de mediador entre capital y trabajo, y corrompido por esa misma mediación. Al punto -como dije en otro lado- que ese capitalismo no fue siquiera capaz de distribuir la renta. Pero el problema actual es que la disociación entre capital y trabajo no existe más. La sociedad industrial está en transición hacia otra, donde el valor más preciado es (y será cada vez más) la producción inmaterial; la producción social de la riqueza, estructuralmente, será -es- un bien común. El capitalismo cognitivo se organiza en torno a un bien común, carece de jerarquías, produce ideas, conceptos, es horizontal. De ahí que con Michael Hardt, el estudio de estos procedimientos nos empujó a construir otra noción: lo común, que no es público ni privado, que se autogobierna.

-¿Es una solución de compromiso? ¿Dice algo sobre la crisis de representación?

-No, de ninguna manera es una solución de compromiso. Es una transición hacia otra forma de capitalismo, definida por el valor inmaterial de las ideas. En esa dirección puede hablarse de un capitalismo cognitivo, y volver necesario un nuevo pensamiento sobre la emancipación. Precisamente porque la producción social del conocimiento es un bien común, compartible, susceptible de solidaridad y reproducción por fuera de las tenazas impuestas por el sistema de acumulación basada en el fordismo que tan bien definió Michel Foucault en su momento. Estamos yendo hacia un lugar nuevo, donde no se administra la cosa pública porque el desplazamiento del valor hacia un intangible, hacia un bien común, repito, no necesita de un centro de gravedad, la fábrica, el sindicato, la oficina. El propio cuerpo, el pensamiento operan en el espacio público, gestiona sus actos, puede inventar saberes y formas de organización. Aclaramos que la transición no será pacífica, o yo no creo que lo sea. Si no se piensa que los organismos de crédito internacionales son una extensión de los bancos, no se entienden las medidas que se están tomando en Europa para salvar a Grecia, endeudando a todos sus habitantes. No se entiende el disciplinamiento al que se está sometiendo a Islandia, o a Irlanda, hasta hace muy poco ejemplo de capitalismos ‘responsables’. Sobre la crisis de representación creo que está todo dicho: el excedente no es sólo causado por un aumento en la demanda de los derechos sociales sino también por esa división entre capital y trabajo. Porque sobre esa tierra baldía habrá que trabajar, es que los jóvenes y no tan jóvenes se dicen indignados. Y vuelvo por última vez sobre Barack Obama, su reforma del sistema de salud. El pensó esa reforma junto a los movimientos sociales que lo apoyaron para que alcanzara el gobierno. Pero una vez ahí, los abandonó. Ahora los tiene (a los movimientos) instalados en Wall Street, Los Angeles, etcétera. Yo me animaría a decir que la reforma del sistema de salud, que era poco pero era algo, será boicoteada. No habría que tener vergüenza de decir que los presidentes de estos países son rehenes o empleados de la especulación financiera, de los bancos.

-¿Y qué pasa a su juicio en América latina?

-Es el único lugar en el mundo donde los movimientos sociales tienen todavía cierta potencia, a pesar de la crisis de la forma-partido. Se han articulado pero no sin condiciones. El problema es que a medida que se agrava la crisis monetaria, también entra en crisis la forma-Estado. Y todavía no creo que ese dilema esté en vías de solución inmediata. Y algo más. Si existen movimientos sociales no es sólo por una crisis de representación sino porque lo público y lo privado no se distinguen. Dependen de los mismos insumos. Y hay mucha corrupción. Brasil, Chile, Argentina, Bolivia, Venezuela, son laboratorios políticos: no están totalmente en manos del capital, al contrario de Europa; centroizquierda, centroderecha, están completamente subordinadas al capital. La crisis europea es la crisis del capital financiero. Para repetir un viejo dictum: estamos en presencia de algo que no termina de morir y algo que no termina de nacer.

fuente Ñ:

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/toni-negri-debates-combates-laclau-argentina_0_591541041.html

 

Discursos cruzados en el universo de la

postpolítica

La semana pasada se presentó en la Biblioteca Nacional “Debates y combates”, la revista que dirige el politólogo argentino Ernesto Laclau y distribuye Fondo de Cultura Económica para América latina y España.

POR Pablo E. Chacón

 

PORTADA. El primer ejemplar de Debates y combates, ilustrado por el mismo Ernesto Laclau.

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Sentado frente a un auditorio múltiple en el tercer piso de la Biblioteca Nacional, el ensayista Ernesto Laclau mira a su nueva criatura, la revista-libro cuatrimestral Debates y combates y dice que la idea es armar un espacio de debate teórico, político y cultural en Iberoamérica, “a la manera de lo que es la New Left Review para el mundo anglosajón”. Es la materialización de un proyecto que tiene algún tiempo y que coincide con momentos agitados en la vida social del país y del mundo. Debates y combates será distribuida por el Fondo de Cultura Económica en América Latina y España.

Laclau se ha rodeado de un equipo de profesionales (la mayoría, mujeres) formadas por él y su esposa, la politóloga Chantal Mouffe, y a su lado, el día de la presentación, está sentada la editora, Paula Biglieri, el psicoanalista, Jorge Alemán y el diputado nacional por el Frente para la Victoria Agustín Rossi. El titular de la BN, Horacio González, prefiere escuchar desde fuera del estrado. Biglieri agradece la oportunidad de coordinar el proyecto; Alemán discurre -en un hábil giro discursivo- sobre el fin de la filosofía, Heidegger y los cuestionamientos contemporáneos a la representación política que, dice, hay que pensar articulados, y situados: la actual coyuntura económica europea no es similar a la iberoamericana (exceptuando a España, donde ejerce y es agregado cultural de la embajada argentina en Madrid). Enseguida dice que el movimiento de los indignados, tanto en el Viejo Mundo como en los Estados Unidos y la llamada “primavera árabe”, han sabido jaquear las estructuras del poder -del poder financiero- pero carecen de una organicidad que no necesariamente debería conseguirse por medio de un partido político. Agrega que el cambio de época es apasionante. Y que hay que estar a la altura de las circunstancias. Debates y combates es una opción que discute con altura.

El diseño de la publicación es sobrio. La tapa, reproduce un dibujo o pintura de Laclau, desde hace un tiempo también seducido por esos menesteres. Pero la fortaleza está en las firmas, intelectuales de izquierda o centroizquierda. Si el diálogo entre el director de la revista con Etienne Balibar -ex discípulo de Louis Althusser, coautor de “Para leer El Capital”- es uno de los puntos más altos, acaso sea porque en ningún caso se manejan certezas sino hipótesis, se discute sin altisonancias y no se descalifica al otro (mucho menos con vaguedades radiotelevisivas). Y eso hasta cuando critican la cuestión del común que Toni Negri y Michael Hardt acaban de patentar en su reciente “Commonwealth”, la tercera parte del tríptico que completan “Imperio” y “Multitud”. El argentino, radicado desde hace más de treinta años en Europa, no ignora que Negri está en el país, y que puede aparecer en cualquier momento. De hecho, el encuentro sucede al día siguiente. Y no es improbable, sino todo lo contrario, que haya artículos de fondo del ex fundador de Autonomia Operaia en próximos números de la revista. La discordia está clara: Laclau piensa que la potencia del común encontró, en América latina, una articulación con las políticas de inclusión de los movimientos sociales. Negri, en cambio, sospecha que esas políticas de inclusión pueden aplastar la potencia del común. Y quizá se muestra algo desilusionado, después de visitar la Argentina pos 2001, por la rapidez con que se recompuso en el país -de manera casi idéntica, es decir, jerárquica- un sistema de partidos que parecía herido de muerte. Por cierto, ¿cómo se organizaría entonces la potencia del común? ¿Hay que organizarla? Esperemos la respuesta de Negri.

Sin dudas, los ensayos reunidos en Debates y combates están al tanto de la crisis casi irremediable de la forma-partido. Sin embargo, esa no es excusa para promover un anarquismo veleta o asegurar que con la forma-partido también cayó la forma-Estado. El texto de Eduardo Rinesi, sociólogo y rector de la Universidad de General Sarmiento, sobre el kirchnerismo como acontecimiento inédito, va en esa dirección. Y el de la psicoanalista eslovena Jelica Sumic, seguramente también, apuntando, en este caso, al concepto de real lacaniano (“Lo real es lo que no depende de mi idea de ello”). La pasión por lo real animó a todas las disidencias políticas, estéticas, ideológicas, culturales y hasta amorosas que todavía laten en el mundo global. Debates y combates decidió abrir las puertas a la discusión bajo ese espíritu: no perder el horizonte de lo real, pensar de nuevo, eludir los estereotipos. Porque no se gana demasiado conociendo sólo las preferencias políticas de los implicados.-

fuente:

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/ernesto-laclau-debates-combates_0_587341498.html


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