Posted by: anotherworldip | 11/28/2011

Anonymous

Activismo

De la Web a la protesta callejera

Sin una estructura jerárquica definida y con las redes sociales como plataforma para comunicar y reivindicar sus acciones, el colectivo de hackers Anonymoussumó, a sus ya conocidas acciones on line contra “blancos” del poder financiero, el impulso a los movimientos de “indignados” en todo el mundo

Por Francisco Rivarola  | Para LA NACION

 
 
 

 

Habrán escuchado sobre la amenaza emitida por un grupo de hackers de destruir la red social Facebook el 5 de noviembre pasado, amenaza que no se cumplió. Habrán visto quizás en imágenes de protestas callejeras una máscara caricaturesca y sonriente, casi expectante. Es una escena recurrente ya verla asomarse entre movimientos de “indignados” o protestas alrededor del mundo. Una máscara que se ha convertido en el símbolo identificatorio de los integrantes del grupo Anonymous, a veces presentados como hackers temibles o terroristas informáticos, a veces valorizados como activistas que hacen de la Web el arma más poderosa para defender sus ideales.

La dirección www.whatis-theplan.org [Cuál es el plan.org] es la base central de este grupo enigmático desde la cual gestan todas sus operaciones a escala mundial. Anonymous cobró notoriedad tras realizar lo que muchos consideran los ataques cibernéticos más importantes de los últimos años, como el de Sony en abril pasado, o los de Visa, PayPal y MasterCard, en defensa de WikiLeaks tras la congelación de sus cuentas. Lo que no se sabe, sin embargo, es que sólo unos pocos del grupo son en realidad hackers , mientras que la gran mayoría son simples usuarios que intentan hacer activismo político y social, participando en protestas o explotando de forma ingeniosa las herramientas que les brinda la Red, cobijados siempre bajo el anonimato de Internet. Un ejemplo reciente se dio el 18 de octubre pasado, cuando publicaron online una lista con los datos de más de 1500 usuarios de páginas relacionadas con la pedofilia, tras haber hackeado estos sitios y esperando colaborar así con futuras investigaciones del FBI.

De forma similar, esta semana se ocuparon de difundir por las redes sociales el número de teléfono y correo electrónico del oficial John Pike, el policía que se ganó el odio de los “indignados” estadounidenses y ha generado un fuerte debate mediático tras el incidente de la semana pasada en la Universidad de California. Basta con buscar “UC protestorspeppersprayed” en YouTube para observar al oficial rociar casualmente una cantidad desmesurada de gas pimienta sobre estudiantes que protestaban pacíficamente sentados en el piso, y que sólo se negaban a levantarse.

Campañas como ésta y muchas más se gestan en su sitio central. Basta con elegir un nombre de usuario y contraseña en http://www.whatis-theplan.org para ver cómo “anónimos” de todo el mundo confluyen en esta base online , se dividen en foros por idiomas y países (siempre predomina el inglés) y debaten temas que los miembros proponen, repartidos en numerosas secciones. La más interesante es la llamada “Operaciones”. Desde aquí se planea paso por paso la forma en que se van a llevar a cabo desde las manifestaciones más grandes hasta simples operaciones que pasan desapercibidas. Como la operación Mover tu dinero por la cual los usuarios retiran su dinero de cualquier entidad bancaria como una acción de protesta ante lo que consideran un sistema capitalista corrupto, o, más reciente, la operación Wall Street.

Si bien la protesta que cambió el paisaje del corazón financiero tuvo distintas motivaciones, Anonymous se anticipó a la movida. Usuarios del grupo comenzaron a discutir el 6 de agosto sobre la propuesta de la revista canadiense Adbusters (creadores de la icónica imagen de la bailarina sobre el toro de Wall Street) de comenzar una ocupación pacífica, más de un mes antes de que la protesta se trasladara a las calles. La organizaron a su manera, dividiéndose en los que instalarían carpas y cocinas comunitarias, o creando adeptos y proclamando que Anonymous “inundaría Manhattan”. Sin embargo, faltaron a su promesa. Si bien Anonymous fue fundamental en la difusión del movimiento de Wall Street en su temprana etapa, pocos integrantes se presentaron al lugar de los hechos, y su presencia en el asunto fue disminuyendo.

Esto se debe a la estructura del grupo mismo. Si bien la imagen que proyectan hacia afuera es la de una entidad sólida, universal, unificada por esa máscara que todos usan, el panorama desde adentro es muy distinto. Al moverse por sus foros uno se da cuenta de las divisiones que hay dentro del grupo, de las muchísimas facciones que lo componen y aquejan constantemente. El grupo sostiene una especie de democracia directa, en la cual no existen líderes ni jerarquías, por lo cual hay una pluralidad enorme de voces que dicen hablar por Anonymous. Esto ha probado ser una ventaja formidable al momento de enfrentarse con la ley, pues les es imposible a las fuerzas policiales desmantelar una organización cuya descentralización e independencia entre los miembros superan a la de células terroristas. Sin embargo, esa falta de estructura implica también vivir en un estado constante de anarquía, sujeta sólo al comportamiento colectivo de los miembros. Ellos votan por las operaciones con las que están de acuerdo, y cada uno elige participar como le plazca. En definitiva, son todos individuos que adoptan el título de Anonymous al actuar en lo que cada uno considere activismo social, por lo cual muchas veces surgen operaciones contradictorias o disparatadas.

Ideología imprecisa

La más reciente fue la de destruir Facebook el 5 de noviembre pasado. En el foro de Anonymous los usuarios se hacían oír, mucho antes de la fecha mencionada, y el veredicto era ya casi unánime: “No va a pasar, la operación es falsa”; “Ridículo, muchos activistas usamos Facebook como medio”; “Esto es o una broma o un plan irreflexivo”, eran algunos de los comentarios que se leían al respecto. La verdad es que no fue más que un rumor ya desmentido, fruto de un video en YouTube creado por un entusiasta de Anonymous que decía hablar por todo el movimiento, y así lo interpretaron los medios.

El 5 de noviembre es además el día en el que se conmemora al revolucionario inglés Guy Fawkes, sujeto al cual aluden las máscaras y la fecha central también en la película V de venganza en la cual se basa mucha de la simbología de Anonymous, agregándole más atractivo a la fecha, pero a costa de la ideología del grupo.

Anonymous tiene una ideología de base, algo imprecisa, que intenta transmitir en una serie de mensajes y eslóganes crípticos. Sus tres pilares y objetivos principales son la libertad de expresión, la transparencia política y el desarrollo individual de los ciudadanos. Por eso, enemigos de la censura como son, no prendió entre sus miembros la propuesta de destruir una red social; hubiera sido como ir en contra de todo lo que defienden. A la vez, sin embargo, parecieran mantener un tono de constante amenaza, como lo demuestra el sombrío himno que entonan al fin de todos sus mensajes: “Somos Anonymous. Somos legión. No olvidamos, no perdonamos. Espéranos”. Ese tono desafiante y la determinación con la que actúan a la hora de hacer lo que creen correcto los ha llevado numerosas veces a enfrentarse a la justicia, tal como sucedió en julio cuando el FBI arrestó a 16 miembros de la entidad vinculados al ataque al sitio de PayPal en defensa de WikiLeaks. Sin embargo, los distintos portadores de estas máscaras juran estar siempre a favor del pueblo (de ese aclamado 99%), incluso cuando sus acciones rozan la ilegalidad.

Esta pluralidad de máscaras ha dejado de ser sólo un símbolo para Anonymous. Si bien todos se reúnen bajo la misma cara sonriente de Guy Fawkes, bajo los mismos conceptos y objetivos generales, todos son en el fondo individuos que poseen una concepción distinta de Anonymous. Para escribir este artículo fue necesario moverse por sus círculos, hablar con miembros del grupo. Entre ellos, predomina una sensación constante de que están siendo parte de algo grande, de idealismo y juventud. Quizás no se atreven a definir qué todavía, o usan palabras grandes y generales como “movimiento universal” o “conciencia colectiva”. Es temprano aún para saber si este sentimiento y la predisposición de los miembros serán suficientes para sobrepasar las divisiones internas y su posible desintegración; si Anonymous logra ser el actor influyente en la sociedad que dice estar listo para ser o si fracasa y será recordado sólo como un puñado de hackers , o terroristas informáticos.

causa justa

Anonymous tomó de forma muy personal el asunto de Anders Breivik, culpable de la masacre de Noruega en julio. Rápidamente, la división noruega del grupo logro hackear su cuenta de Twitter y eliminar todos los mensajes allí publicados. Además, los activistas emprendieron una campaña para eliminar el manifiesto extremista y xenófobo de Breivik, su legado más preciado. La operación Un Manifest consistió en distribuir por Internet copias falsas y modificadas del texto de más de 1500 páginas, eliminando puntos clave, agregando cosas totalmente absurdas, con la esperanza de que el documento original y su llamado racista se perdieran en el ciberespacio entre un aluvión de copias ridículas y sin sentido..

fuente :

http://www.lanacion.com.ar/1426443-de-la-web-a-la-protesta-callejera


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