Posted by: anotherworldip | 01/22/2012

internet

Regular Internet: ¿buenas intenciones o

caballo de Troya?

Por Marcelo Cantelmi

La Red nació como espacio de libertad, democracia y diversidad. Las normas que buscan legítimamente combatir la piratería pueden sin embargo abrir la puerta a la censura.

 

SIEMPRE SE FILTRA LA LUZ. JULIAN ASSANGE, DUEÑO DEL SITIO WIKILEAKS.
 
21/01/12

En noviembre de 2010 el sitio WikiLeaks del australiano Julian Assange conmocionaba al mundo al filtrar 251 mil cables confidenciales de la cancillería norteamericana y sus embajadores por todo el mundo que revelaban el extremo flexible que tenía para la potencia y sus aliados la legalidad internacional. En octubre de 2011 el legislador republicano Lamar Smith propuso en la Cámara de Representantes la iniciativa SOPA (Stop Online Piracy Act) o HR 3261, que tiene su versión en el Senado llamada PIPA por sus siglas inglesas.

Si esa legislación, cuya votación el martes próximo se ha suspendido por las resistencias que provoca, hubiera estado vigente, WikiLeaks habría sido fulminado porque los documentos que difunde esa web, tanto aquellos como los anteriores sobre las guerras de Irak y Afganistán, están protegidos por la leyes de propiedad intelectual que es el punto clave del que se aferra esta ofensiva.

La SOPA y la PIPA como la Sinde de España, la Hadopi de Francia, la Lleras en Colombia, o la Doring mexicana, son iniciativas diseñadas, justamente, como herramientas para perseguir la piratería informática . Se trata de un delito que no ha dejado de crecer y que causa un gigantesco daño económico porque viola los derechos de autor, es decir, de propiedad intelectual, y configura un abyecto contrabando digital con la creatividad ajena.

Es por eso que esas propuestas tienen el apoyo de las mayores redes de televisión y de la industria cinematográfica y hasta de la confederación laboral norteamericana ALF-CIO. Pero al mismo tiempo, estas normas corren el riesgo de ser mucho más que la buena intención que enarbolan sus autores y configurar, en verdad, caballos de Troya en la red .

Internet está autoconcebida en términos de una extensa libertad y es un fenómeno que ha multiplicado las fuentes de información y las formas en que se repica esa información. La fundación Wikimedia, que es la organización madre de la célebre “enciclopedia” abierta Wikipedia, alertó que la SOPA causará heridas en esa libertad y acabará por “crear herramientas de censura”.

Esa preocupación no es exagerada.

Como suele suceder con las iniciativas que nacen con una doble intención, la propuesta está redactada en términos tan vagos que dependerá de la interpretación que se haga de sus artículos para determinar quiénes estarán en el blanco de los vigilantes.

La norma le brinda al gobierno norteamericano una mayor cuota de poder para cerrar el acceso a páginas que estén bajo investigación del Ministerio de Justicia que, como se sabe, está subordinado a la Casa Blanca. Ese bloqueo también será obligatorio para los motores de búsqueda y para los proveedores de la red. Es decir que obligará a las propias empresas de Internet como Google, Facebook o Yahoo a convertirse en agente de censura dentro de la red. Esas firmas, muchas de las cuales tienen sistemas para proteger la propiedad intelectual, no fueron consultadas ni convocadas para discutir la legislación. La cuestión es extraordinariamente compleja porque sólo bastaría una queja de los poseedores de derechos de copyright que sea aceptada por el ministerio público para que se bloquee el sitio web . El Departamento de Justicia tendría autoridad para respaldar órdenes judiciales contra sitios incluso fuera de la jurisdicción de los EE.UU. a los que se les trabaría recibir los pagos por publicidad al tiempo que los motores de búsqueda quedarían en la ilegalidad si se muestran los enlaces con esas página cuestionadas.

El autor de la ley, Lamar Smith, es un político ultraderechista que había cosechado ya cierta celebridad por sus propuestas para bloquearle a la Casa Blanca demócrata toda posibilidad de legalizar a los inmigrantes y anular la prioridad de que las deportaciones se centren en verdaderos criminales y no en todo el universo de jóvenes que se beneficiarían del Dream Act que les permitiría radicarse. Pero ese dato no debería confundir. Aunque el presidente Barack Obama intentó mostrarse distante y llamó al diálogo debido a las duras reacciones que produjo la SOPA, la iniciativa tiene el apoyo decidido de los dos partidos . La versión en el Senado de esta legislación, la PIPA (Protect IP Act), fue presentada por el legislador demócrata Patrick Leahy con el apoyo de su correligionario Harry Reyd, líder del bloque de la mayoría oficialista en esa cámara.

Hay otra dimensión que debe observarse en esta avanzada sobre los contenidos de Internet y que descubre una curiosa paradoja. La actual ofensiva regulatoria, al limitar el poder del ojo público, se convierte en un atajo para preservar anteriores y más ambiciosas desregulaciones. El norte mundial zozobra en estos momentos atrapado en una crisis económica con pronósticos de empeoramiento. Ese derrumbe en el sistema es consecuencia de la liberación casi absoluta de la operatoria que permitió introducir formas cada vez más creativas en los negocios que corrieron los límites de la legalidad casi hasta su disolución. Es una idea interesante y pavorosa: la imposición ahora de límites a las estructuras públicas, todas ellas, para que pierdan capacidad de control sobre aquel codicioso liberticidio.

La actual y extendida degradación de la democracia es uno de los síntomas del problema. Si se pervierte la democracia, con ella también lo hace la política y s e tornan molestos para el poder otros instrumentos de la república como la libertad de prensa o la libertad de expresión, que son hoy blanco de una durísima ofensiva en casi todo el mundo. Internet, al margen del necesario combate a la piratería que difícilmente pase por estas leyes confusas , tiene una condición para ser temible. Es una estructura de la gente, anárquica y autónoma, que ha elevado como ningún otro instrumento público las múltiples miradas del verdadero soberano.

Ese admirable exceso de democracia y diversidad es el objetivo porque puede desbaratar las mentiras del poder como suelen hacer las sociedades cuando opinan en libertad.

Copyright Clarín, 2012.

fuente:

http://www.clarin.com/opinion/Regular-Internet-intenciones-caballo-Troya_0_631736946.html


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