Posted by: anotherworldip | 04/02/2012

ética

Un repentino golpe de ética

Goldman Sachs quedó bajo la lupa tras las polémicas declaraciones de un ex empleado

Por Jorge Mosqueira  

Es un antecedente temible. Greg Smith era el ejecutivo de uno de los bancos norteamericanos más poderosos. Envió una carta, finalmente publicada por The New York Times, bajo el título “Por qué me fui de Goldman Sachs”. Sus afirmaciones son muy duras, lo que justifica que se hayan difundido por todo el mundo (ver LA NACION del 15/3/2012). Las frases más relevantes se refieren a la orientación actual de la compañía: “El ambiente es lo más tóxico y destructivo que jamás he visto (…) Los intereses de los clientes se han dejado de lado y el banco solo piensa en hacer dinero (…) La cultura actual ha impuesto un sistema de promociones que sólo premia el conseguir más dinero para el banco, en lugar de tener buenas ideas y hacer lo correcto (…) En las reuniones se habla sin tapujos de la mejor forma de engañar a los clientes. En los últimos doce meses he oído a cinco directores generales distintos llamar marionetas a sus clientes.”

La firma en cuestión sacó un escueto comunicado, en desacuerdo con la afirmación de Smith y tomó una medida -un tanto ingenua, o para público ingenuo- ya que decidió buscar en los e-mails internos de sus empleados términos despectivos que se hayan podido emplear para referirse a los clientes, según reveló The Wall Street Journal. Seamos realistas: los términos despectivos no se escriben en los e-mails. Tienen lugar en los pasillos o en las salas de reuniones privadas.

Greg Smith trabajó en la compañía durante doce años y aunque no estaba entre los más altos ejecutivos fue responsable de las operaciones en Europa, Oriente Medio y Africa. Parece haber sufrido un ataque ético y se lanza a denunciar los manejos internos de la empresa, a la que contribuyó durante más de una década. No vale aquí utilizar la falacia habitual para desacreditar cualquier acción o persona: ¿por qué no lo hizo antes? Nunca es tarde para estas decisiones. Es preferible a que no se tomen nunca, pero en este caso coincide con las sospechas que se vienen generando en muchas partes del mundo. Entre ellas, sobre las veredas de la propia Wall Street.

El señor Smith puso en palabras lo que muchos suponen respecto de la relación del banco Goldman Sachs con sus clientes. ¿Cómo explicarlo? Es similar a la presunción de los vecinos de abajo de cualquier departamento. Escuchan ruidos arriba, pasos, movimientos, música, en horas atípicas. Apenas se ve o se sabe a quién o quienes habitan, pero por las señales, algo se sospecha. Un día se produce un allanamiento policial y es entonces cuando se confirma aquello que se sospechaba.

El antecedente de las declaraciones de Greg Smith puede implicar que inicie un reguero ético sin fin. Queda a disposición de las distintas opiniones si esto es bueno o perjudicial. Surge con claridad que obliga a que coincidan los valores declarados con la práctica, el discurso con la acción. Cualquier empleado puede poner al descubierto las verdaderas finalidades de la organización. En este caso de Goldman Sachs, la rentabilidad que prima sobre los honestos asesoramientos.

Es prematuro pensar que estas declaraciones estimulan el control sobre las acciones, evitando los desvíos éticos. Más aún con las posibilidades de difusión que tiene cualquier empleado que acceda a Internet. Esta situación puede crear una cierta paranoia que, en determinados casos no viene del todo mal..

 

fuente: http://www.lanacion.com.ar/1461398-un-repentino-golpe-de-etica


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