Posted by: anotherworldip | 04/09/2012

militancia

Los matices de la militancia

“Memoria para reincidentes” indaga en las condiciones sociales, políticas y económicas del golpe de Estado del 76.

POR EZEQUIEL BOETTI

DOCUMENTAL. Aborda las luchas previas a la última dictadura.

DOCUMENTAL. Aborda las luchas previas a la última dictadura.

 
 

Es puro lugar común: el tiempo, se dice, todo lo cura. La afirmación podría aplicarse a la resolución de problemáticas de índole espiritual y personal exhibiendo seguramente un porcentaje de eficacia rayano a la totalidad. Pero, ¿qué ocurre cuando se trata del pasado socavando con profundidad irreversible la quintaesencia de una comunidad presente? ¿Es posible retrotraer la situación hasta el estado primigenio, o a lo sumo puede aspirarse a una remediación paliativa? Preguntas de difícil dilución para las que, sin embargo, puede encontrarse una respuesta aproximada en la observación de los principales sucesos históricos del último siglo. Así, el ensanchamiento constante de la brecha temporal entre el presente y una situación pretérita no favorece ni mucho menos habilita el olvido y el perdón, pero sí una retrospección intelectual y racional cuya consecuencia principal es la búsqueda de matices y contornos, la puesta en perspectiva de la Historia, la reflexión desde la actualidad en contraposición al candor apasionado del pasado. Y el cine, como gran parte de las disciplinas artísticas, acompaña con fidelidad incondicional a esos procesos sociales. Es justamente esa línea la que transita Memoria para reincidentes, que el jueves volvió a la pantalla del cine Gaumont (Avda. Rivadavia 1365) luego de un fugaz estreno a mediados de este mes.

Dirigida a seis manos por Violeta Bruck, Javier Gabino y Gabriela Jaime, este documental es una suerte de extensión audiovisual del fenómeno bibliográfico que desde hace un par de años coloca la lupa periodística en las condiciones sociales, políticas y económicas que confluyeron en el golpe de Estado ocurrido hace exactamente 32 años. Golpe al que cada vez resulta más complicado catalogar solamente como “militar”, teniendo en cuenta la enorme complicidad –tácita o implícita– de determinados sectores de la comunidad civil y empresarial.

Memoria para reincidentes aborda sobre todo el último de esos ámbitos.

La narración arranca a comienzos de los 70 con la toma de la fábrica Concord para luego retrotraerse hasta el Cordobazo de mayo de 1969, punto de inicio de una larga secuencia de protestas y huelgas obreras realizadas mayormente en automotrices, fábricas de autopartes y astilleros. La película se hace eco de ese período tomando algunos de los principales episodios. Así, se suceden el “Vivorazo”, aquellas huelgas laborales realizadas en marzo de 1971 que operaron como una suerte de segundo Cordobazo; las luchas en varias fábricas del conurbano bonaerense; las rebeliones sociales de la santafecina Villa Constitución de 1974 y 1975 conocidas como “Villazos”, y por último, las repercusiones gremiales generadas ante los durísimos ajustes económicos implementados por el ministro de economía de Isabel Perón, Celestino Rodrigo, en lo que se conoció como “Rodrigazo”.

Más allá de las motivaciones más o menos similares de las revueltas, el vínculo entre esos episodios hay que buscarlo en la reubicación de las bases obreras desde las márgenes hacia el centro del mapa del conflicto. Todo esto porque los liderazgos no recayeron en los sindicalistas tradicionales, sino en un conjunto de empleados hasta entonces alejados de las cúpulas de poder. Ellos son el centro de este documental que entrelaza imágenes de archivos, muchas de ellas inéditas, con testimonios de varios de aquellos trabajadores. Pero, al contrario de lo que podría pensarse, el relato vivencial de doble entrada no inflama la gesta. No hay indicios de superioridad ni muchos menos la entronización de una sucesión de hechos cuyas características de ribetes heroicos –empleados contra los popes de la patronal; David contra Goliat– lo prestaban al bronce del relato épico.

En cambio, hay seres que vacilan ante las cámaras y deben esforzarse para enhebrar un discurso coherente y articulado frente a los periodistas, mientras que en el presente se los escucha con la reposada tranquilidad otorgada por el paso del tiempo. El resultado mayoritario es la seguridad y aceptación de los antecedentes, sí, pero también la conciencia del contexto extraordinario que los empujó a la militancia. Aquí el heroísmo pasa, en todo caso, por el voluntarismo inoxidable, la puesta en funcionamiento y coordinación de todas las cualidades intelectuales y físicas al servicio de una meta concreta antes que por la idealización de un pasado que, hoy más nunca, se vive desde el presente.

fuente:

http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/cine/Memoria-para-reincidentes-Golpe-Estado-76_0_673732658.html


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