Posted by: anotherworldip | 06/18/2012

brecha

#YOSOY132 Y LAS ELECCIONES MEXICANAS

Un movimiento estudiantil contra la “democracia televisiva”

ESCRITO POR: Carlos Fazio

En poco más de un mes un movimiento de jóvenes iniciado en Facebook y Twitter ha logrado abrir un signo de interrogación sobre las elecciones mexicanas del 1 de julio, que hasta hace poco parecían “cocinadas” en favor del candidato del pri –el viejo “partido-Estado”–, Enrique Peña Nieto.

 

Solitario en la cumbre de las encuestas durante tres largos años, el candidato a la presidencia de la República por los partidos Revolucionario Institucional (pri) y Verde (pv), Enrique Peña Nieto, sufre el acoso de un adversario inesperado: el movimiento estudiantil #YoSoy132. Un zafarrancho entre Peña Nieto y estudiantes en la Universidad Iberoamericana (uia), el 11 de mayo, reveló que el dinosaurio sigue ahí. Que el “nuevo pri” es sólo un recurso retórico vacío y demagógico del viejo partido de Estado, y que su carismático candidato, fabricado por el consorcio Televisa como un galán de telenovela, representa las viejas formas de hacer política, asociadas todas al autoritarismo de una tecnoburocracia que llegó al poder con Carlos Salinas de Gortari a finales de los ochenta.

A dos semanas de los comicios del 1 de julio, el mito del candidato invencible y del resultado predeterminado se erosionó. Bastó que el personaje mediático saliera del manto protector que lo cobijó durante sus seis años como gobernador del estado de México y se expusiera al escrutinio público, para que el mito manufacturado por el dinero, la mercadotecnia y Televisa entrara en crisis. No obstante, la mayoría de las casas encuestadoras le dan todavía una ventaja superior a diez puntos sobre su inmediato perseguidor, Andrés Manuel López Obrador, de la coalición de centroizquierda prd. Pero Peña Nieto y sus patrocinadores se han puesto nerviosos. Saben que el voto de los indecisos, en particular el de los jóvenes, puede decidir la elección. Y aunque 15 días parece un lapso muy breve para modificar la tendencia en la inflexión del voto, la moneda está en el aire.

En enero de 2005, cuando fue designado candidato a la gobernación del estado de México, Enrique Peña Nieto (Atlacomulco, 1966) era un desconocido en su tierra. Era visto despectivamente como uno de los golden boys del entonces mandatario estatal Arturo Montiel, con una bien ganada fama de corrupto. Pero su suerte cambiaría de la mano de Televisa. Al heredar su emporio multimedia, Emilio Azcárraga Jean incorporó a la televisora la mercadotecnia política, incluyendo el diseño de campañas, la producción de anuncios y las pautas de publicidad. Como dijo el propio Azcárraga ante la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, “la democracia es un buen cliente”. Ya entonces sus publicistas se habían fijado en el delfín de Montiel, Peña Nieto, y decidieron hacer una campaña de rockstar en el estado más poblado del país. No con la intención de vender al pri, que era invendible, ni las propuestas del candidato, que nadie recordaría, sino al personaje Peña Nieto. Venderlo como un hombre joven, apuesto, alegre, cálido, con muy buenas formas.

Disciplinado y consistente, Peña Nieto entendió que la publicidad está hecha de repetición. Sus asesores le enseñaron que todas las marcas deben ser construidas en el tiempo con variaciones dentro de la repetición, para no saturar al público. Pronto se convirtió en “el político más guapo del momento”, según la revista Caras de Televisa, y en un seductor de multitudes. Ganó la gobernación. Y tres años después la “marca Peña Nieto” se posicionó en las encuestas como la candidata a la presidencia del pri para 2012. Ante el derrumbe de su partido en 2006, la figura carismática y mediática de Peña Nieto se convirtió en el instrumento del “nuevo pri” para el irresistible regreso al poder.

EL REGRESO DEL INDESTRUCTIBLE. Sin embargo, “el candidato de Televisa” −como se lo mencionaba ya en los medios− sufrió un resbalón a finales de 2011. El traspié ocurrió durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en diciembre, cuando tras ofrecer una “conferencia magistral” y hablar de la obra de su presunta autoría México, la gran esperanza, confundió autores y olvidó los títulos de los tres libros que habían “marcado” su vida. El priista aseguró que La silla del águila, una de las obras que lo “marcaron”, fue escrita por Enrique Krauze, no por Carlos Fuentes, y aunque no pudo completar de corrido la lista de tres lecturas, dijo que en su adolescencia leyó algunos pasajes de la Biblia. La pifia alimentó los rumores sobre la incapacidad de Peña Nieto para manejarse con soltura. Sus críticos adujeron que como gobernador rara vez se salía del guión y que sus eventos eran completamente controlados. Pero quien terminó de “escracharlo” con su humorismo involuntario fue precisamente Carlos Fuentes, quien dijo que Peña Nieto “no tiene derecho a ser presidente a partir de la ignorancia”.

El resbalón coincidió con el regreso del “indestructible” Andrés Manuel López Obrador, “Amlo”. Ubicado como el presidenciable más conocido entre los mexicanos, López Obrador poseía a finales del año pasado el mayor número de opiniones adversas, y también el porcentaje de quienes no votarían por él había crecido. De allí que decidido a conquistar o reducir esa franja de la población conocida como “números negativos”, modificó su discurso. Ya no habló de “la mafia en el poder” que le “robó” la Presidencia en 2006; tampoco de “los delincuentes de cuello blanco”, como definió a grandes magnates que en los comicios de aquel año se sumaron a la guerra sucia mediática que enarboló la consigna “López Obrador, un peligro para México” y lo tachó de “populista tropical” (Enrique Krauze dixit). A siete meses de los comicios se propuso fundar una “república amorosa” basada en tres ideas rectoras: la honestidad, la justicia y el amor. Por eso, en las redes sociales fue pronto conocido como “Amlove”. También se acercó a algunas cúpulas del sector privado y pudo afirmar: “No soy enemigo de empresarios; estoy, sí, contra la riqueza mal habida”.

Asesorado por sus estrategas de campaña o consciente ya del papel que cumplen los medios de difusión masiva –en particular los electrónicos–, también decidió cambiar su relación con la prensa. Así, la pasteurización del político nacido en Tabasco en 1953 pasó por una reconciliación táctica o un pacto de no agresión con Televisa. El 16 de noviembre López Obrador dejó guardado su discurso beligerante y se presentó en el noticiero con más rating del canal más visto de la televisora, y en aras de una nueva política regida por el amor y el pragmatismo, olvidó todo lo que había dicho de Emilio Azcárraga Jean.

Cuando en diciembre pasado el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) dio a conocer su propuesta electoralista “Fundamentos de una república amorosa”, sus adversarios de la derecha vernácula le objetaron su falsa conversión de líder radical y violento a nuevo profeta de la reconciliación y el perdón. Y reapareció con fuerza la “Amlofobia” con un nuevo reparto. Ya no fueron Fidel Castro y Hugo Chávez los símiles a explotar en la propaganda negra contra López Obrador sino Vladimir Putin y Kim Il-Sung-Kim Jon Il; ya no era el peligro para México (que ahora lo encarnaba el pri, porque para el presidente Felipe Calderón y su partido, Acción Nacional, representa la corrupción, negocia con el narcotráfico y endeuda a los gobiernos), sino el regreso del nacionalismo revolucionario de los setenta y un engaño para México; ya no era el mesías tropical sino el apóstol que utiliza una moralina política seudocristiana.

El golpe de timón reposicionó y fijó a “Amlo” en la agenda mediática. Para apoyarlo o denostarlo, todos hablaron de él. Lo llamaron “demagogo”, “gran demiurgo”. Lo compararon con Goebbels. El ex senador y ex candidato presidencial panista Diego Fernández de Cevallos dijo incluso de “Amlo” que “es una víbora con el mismo veneno, que sólo cambia de piel para llegar a la Presidencia de la República”.

Sin embargo, existen otras consideraciones que ven en el menú y “los credos” de López Obrador algo más que un simple cambio de piel oportunista. Su prédica moral de resonancias cristianas (no católicas) y su austeridad republicana a lo Benito Juárez tocan una fibra mayor del desencanto mexicano: el hartazgo por la corrupción y la impunidad. Muchos mexicanos están hartos del Partido Acción Nacional (pan) y del pri (que gobernó 72 años de manera ininterrumpida), y ya no les de­sagrada tanto el candidato de centroizquierda. El doble desencanto es una variable verdadera, y ante el corrimiento del pri a la derecha, el movimiento del péndulo político podría girar hacia la coalición Movimiento Progresista, integrada por el Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y Convergencia.

La cuestión del amor como instrumento eficaz para la acción política ha sido debatida en la izquierda y utilizada en campañas presidenciales por varios mandatarios latinoamericanos, entre ellos Lula en Brasil, Chávez en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua y Ollanta Humala en Perú. Años antes Ernesto Guevara, en El socialismo y el hombre en Cuba, expresó: “Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”. Más recientemente –retomando la visión de Baruch Spinoza–, los autores de Imperio, Antonio Negri y Michael Hardt, han reivindicado el poder transformador del amor en la política.

Parece obvio que la “república amorosa” de López Obrador no se inspira en esos autores y tampoco en el Che. En un momento marcado en México por una violencia salvaje, que ha provocado en cinco años y medio más de 70 mil muertos y 10 mil desaparecidos, la “república amorosa” busca desmarcarse del discurso político tradicional y retoma el espacio simbólico y el lenguaje de lucha del poeta Javier Sicilia, quien a partir del asesinato de su hijo, en 2010, encabezó grandes marchas por todo el país pidiendo el fin de la “guerra” de Felipe Calderón y el regreso gradual de los militares a los cuarteles.

¡DIOS MÍO, HAZME PRESIDENTA! La tercera en disputa es Josefina Vázquez Mota, candidata del Partido Acción Nacional (pan, progubernamental). Graduada en economía y electa diputada por el estado de Chihuahua en 2000, hasta entonces su única conquista visible consistía en haber vendido 300 mil ejemplares de un libro de autoayuda: ¡Dios mío, hazme viuda por favor! Asesora de dos importantes confederaciones de patrones y comerciantes privados del país, había recorrido la geografía nacional ofreciendo conferencias a grupos empresariales. Católica conservadora, se le atribuyen dones de buena comunicadora de ideas y habilidades para trasmitir emociones. Cuando el presidente electo Vicente Fox se dio a la tarea de armar su gabinete, la escuchó hablar en una comida con mujeres y decidió nombrarla titular de la Secretaría de Desarrollo Social. Sus críticos la definieron “verde” y sin malicia política, pero pronto se convirtió en la ministra favorita del primer mandatario del pan.

Invitada por Felipe Calderón a su campaña en 2005, luego del triunfo fue designada secretaria de Educación Pública, donde la esperaban un millón y medio de maestros y la líder más poderosa del país, Elba Esther Gordillo, con 23 años de antigüedad en el cargo. Emblema del corporativismo clientelar, el sindicato de maestros tenía tomado el ministerio. La relación entre Vázquez Mota y Gordillo no fue muy tersa. Ya entonces el físico de Vázquez Mota oscilaba entre la anorexia y la vigorexia, y su piel se había tornado ceniza. Terminó por renunciar en 2009, y fue electa diputada ese mismo año. Se dijo entonces que era el brazo ejecutor de Calderón en la Cámara baja. Durante 21 meses estuvo ausente en 190 de 298 votaciones, y renunció para postularse en las internas de Acción Nacional como candidata a la presidencia, donde compitió con el favorito del jefe del Ejecutivo, el entonces secretario de Hacienda Ernesto Cordero. Pese a no ser la candidata oficial, en febrero de 2012 arrasó.

La idea fuerza de su campaña es que la competencia electoral no es entre tres propuestas, sino entre dos. Por un lado está la del pri, que es un solo partido con dos caras: la cara nueva (Peña Nieto) y la cara vieja (López Obrador), la cara corrupta y la cara populista, la cara autoritaria y la cara intolerante. Por otro, la propuesta democrática del pan. Ubicada de febrero a mayo como segunda en las encuestas, a 20 puntos de Peña Nieto, tras la incursión del candidato del pri en la uia, Josefina se rezagó y la tendencia se mantiene.

ESTUDIANTINA. El ascenso de “Amlo”, quien según algunas encuestadoras estaría en un empate técnico con Peña Nieto, tiene que ver con el despertar estudiantil. Con un movimiento juvenil que se declara “apartidista” pero no apolítico, y que se formó a raíz de la visita de Peña Nieto a la universidad de los jesuitas el 11 de mayo. Ese día el candidato de Televisa expuso sus ideas con calma, respondió una veintena de preguntas y pudo “aclarar” con orgullo su responsabilidad en la brutal represión policial en San Salvador Atenco, en mayo de 2006, cuando era gobernador. “Fue una acción de autoridad, que asumo personalmente, para restablecer el orden y la paz en el legítimo derecho que tiene el Estado mexicano de hacer uso de la fuerza pública.” Fue entonces que proliferaron los gritos de “¡asesino!”, “¡cobarde!” y “Atenco”. Y creció como la espuma y al unísono el “¡Fuera!”, “¡Fuera!”

Por la noche, en el noticiero estelar de Televisa el periodista Joaquín López Dóriga maquilló y desvirtuó los hechos y manipuló los audios. También dio espacio al jefe de campaña de Peña Nieto para que hiciera un primer control de daños. Las notas de la televisora corrieron por las redes electrónicas y los jóvenes de la uia no se reconocieron en la realidad proyectada. Tampoco en lo que escribieron y dijeron en los medios unos pocos intelectuales mediáticos que figuran en la nómina de Televisa, quienes tildaron a los jóvenes de fascistas y acarreados.

Ante la maniobra de­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­s­i­n­­­­­­­­­­­­­­­­­­­for­­­­mativa, excitados por la adrenalina, un par de jóvenes convocaron por Facebook a elaborar un video simple donde aparecieran los estudiantes que protestaron con su credencial en mano, para recobrar la identidad robada. El video recuperó el rostro de 131 universitarios y nació en la uia el movimiento Somos Más de 131. Después decidieron manifestarse frente a las instalaciones de Televisa y la protesta repercutió en las redes sociales a escala mundial. Contagiados por la euforia, y como muestra de solidaridad, pronto alumnos de otras universidades privadas se sumaron al movimiento. Nacía #YoSoy132, que con el aporte de los “chavos” de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) y del Instituto Politécnico Nacional decidieron manifestarse contra el “duopolio” televisivo (Televisa y tv Azteca) para defender la libertad de expresión y exigir la democratización de los medios, pero también para denostar el proyecto de gobierno encarnado por el pri y su candidato, Peña Nieto.

El 19 de mayo miles de estudiantes, trabajadores y familias enteras salieron a las calles en el Distrito Federal y 30 ciudades del país a repudiar al candidato Peña Nieto, las televisoras y el pri. El priista “tiene la tele; nosotros las calles y las redes”, “Televisa te idiotiza”, fueron algunas de las consignas antipeñistas. Desde entonces, la “primavera mexicana” ha puesto en jaque a la “democracia de telenovela” y los comicios son ahora un albur. n

Asambleas horizontales

#YoSoy132 funciona de la forma más horizontal posible y con un apoyo incondicional de las plataformas virtuales. Cada nuevo miembro que ingresa a la nueva “web-red social” puede formar parte de una “célula” o grupo. Algunas corresponden a las mesas de trabajo de la asamblea del 30 de mayo, otras se distinguen por universidades o por regiones y hasta del extranjero, para los mexicanos que quieran formar parte de los 132 y vivan, estudien o trabajen fuera. Por el momento existen unas 165 células, que van aumentando a diario.

El grupo o “célula” que tiene más miembros es #YoSoy132 unam, con 1.179 miembros. Es significativo que la mayoría de las células se califiquen como “grupo de acción pacífica”, característica identitaria de todos los #YoSoy132: la resistencia no violenta como estrategia a seguir. Al día de hoy hay casi 70 mil usuarios registrados en la red social de #YoSoy132. n

(Extractado de una nota aparecida en la revista Diagonal de Barcelona.)

Elecciones y manipulación mediática

Fran Sevilla

La denuncia se había aireado en las elecciones de hace seis años. Pero hasta ahora no se habían aportado las pruebas fehacientes (más allá del descarado parcialismo mediático); no se habían hecho públicos los documentos que sustentaran dicha denuncia. Ha sido el diario británico The Guardian el que ahora los ha conseguido, filtrados por un antiguo directivo de la cadena, o sería más preciso decir el holding Televisa, que controla la mayor parte del mercado televisivo mexicano. Lo que demuestran esos documentos es que tanto Televisa como la segunda cadena en importancia en México, tv Azteca, vendieron su alma, es decir sus programas y su información, para impedir la victoria electoral del candidato del izquierdista prd, Andrés Manuel López Obrador, y lograr así que se impusiera el entonces candidato del derechista pan y hoy presidente saliente, Felipe Calderón. Y se hizo mediante la venta, en pesos o en dólares contantes y sonantes, de espacios manipulados; mediante la difamación, mediante la emisión de noticias falsas o tergiversadas, mediante comentarios y supuestos análisis que perjudicaran al candidato de la izquierda, que finalmente perdió las elecciones por apenas un puñado de votos. El pacto fue fraguado bajo la orientación del entonces presidente mexicano y dirigente del pan Vicente Fox, quien, según los documentos desvelados por The Guardian, habría fraguado el acuerdo en una cena con los dueños de Televisa, Emilo Azcárraga, y de tv Azteca, Ricardo Salinas, y el dinero para sellarlo habría salido directamente de la residencia oficial presidencial. Y había una segunda parte del pacto que consistía en ir promocionando la candidatura del entonces gobernador y hoy candidato del pri a la presidencia Enrique Peña Nieto. Como corroboración de ese pacto, el ex presidente Fox, quien en el año 2000 puso fin a siete décadas de control absoluto del pri, se ha inclinado públicamente en los últimos meses hacia la candidatura de Peña Nieto, por encima de la candidata de su propio partido, Josefina Vázquez Mota. En un país en el que casi todo (el poder) se vende, casi todo (el poder) se compra y la impunidad es la regla, los grandes medios están al servicio de ese modelo corrupto que ha sumido a México en la miseria y la violencia más atroces. Televisa y tv Azteca, al igual que otros medios, se embanderan, sin embargo, con una supuesta defensa de la libertad de expresión e información.

fuente:

http://www.brecha.com.uy/inicio/item/10488-un-movimiento-estudiantil-contra-la-democracia-televisiva


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