Posted by: anotherworldip | 09/03/2012

diván

A los argentinos les gusta el diván del analista

 

POR SIMON ROMERO – The New York Times

DIVAN DE BUENOS AIRES. Los argentinos consideran chic acudir con un analista varias veces a la semana. Los sistemas médicos cubren el costo.

DIVAN DE BUENOS AIRES. Los argentinos consideran chic acudir con un analista varias veces a la semana. Los sistemas médicos cubren el costo.

 
 

El psicoanálisis ha perdido fuerza en el mundo entero, desbancado por tratamientos que ofrecen resultados más rápidos y a menudo más económicos. Sin embargo, al verse confrontados a la inflación y una desaceleración económica, muchos argentinos parecen saber precisamente lo que quieren (al menos en un aspecto de sus vidas): psicoanálisis, y en grandes dosis. 

El número de psicólogos en ejercicio en el país se ha disparado, de 145 por cada 100 mil habitantes en 2008, a 196 en 2011. Esas cifras convierten a Argentina –un país aún rumiando el declive económico que sufrió hace un siglo– en un líder mundial, al menos en cuanto se refiere a la disposición de sus habitantes a poner su alma al desnudo. 

“Aquí, decir que ves a un profesional dos o tres veces a la semana no es para nada un tabú”, confirmó Tiziana Fenochietto, psiquiatra de 29 años que también está en terapia desde hace ocho años. “Al contrario, es chic”. 

Uno de los barrios de la capital argentina se llama Villa Freud, una alusión al número de psicólogos que tienen sus consultorios en los edificios aledaños a la Plaza Güemes, en el norte de la ciudad. En el distrito teatral, a lo largo de la Avenida Corrientes, se forman filas cada noche frente a las salas contiguas donde han abierto adaptaciones locales de dos obras exitosas: “La última sesión de Freud”, un debate imaginario entre Sigmund Freud y el autor C.S. Lewis, y “Toc Toc”, sobre el trastorno obsesivo compulsivo. 

Algunos psicoanalistas pertenecientes al sistema médico público ofrecen sesiones gratuitas, y los programas de seguro de algunos trabajadores sindicalizados cubren docenas de terapias al año. 

Si bien algunos de los principales analistas locales cobran el equivalente a cientos de dólares por sesión, muchos de ellos aplican tarifas que varían de acuerdo a los ingresos de sus pacientes y ofrecen sesiones con costos de tan sólo 15 dólares por hora. Abundan las teorías de por qué los complejos, así como la categoría profesional dedicada a tratarlos, parecen florecer en Argentina. 

Martín, personaje principal de “Medianeras”, una comedia romántica de 2011 encomiada por la crítica sobre la vida en los minúsculos departamentos bonaerenses, ofrece la siguiente teoría: “apatía, obesidad, temor a las alturas, tensión muscular, inseguridad, hipocondria, conducta sedentaria, todo es culpa de los arquitectos y los emprendedores de la construcción”. (Martín aduce sufrir de todos estos males, “salvo el suicidio”, y rara vez se aventura del rascacielos donde vive, excepto para ir a terapia.) Otros buscan explicaciones en el pasado de Argentina, y no únicamente en la tristeza engendrada por la gloria perdida de una nación antaño más próspera que muchas de las de Europa. 

Algunos indican que el país hacía mucho que era vulnerable a la melancolía, o al menos a la aceptación de compartir esos problemas con un paciente interlocutor. 

Dada su historia de inmigración, en gran parte europea, Argentina tiene una tradición de inspirarse en las tendencias intelectuales de ese continente, entre ellas el surgimiento de la psicología freudiana hace un siglo. 

Otros han buscado vincular el atractivo del psicoanálisis con la música de la nación, como el tango, con sus temas sombríos. Sin embargo, Mariano Ben Plotkin, autor de “Freud en las Pampas”, un libro sobre el psicoanálisis en Argentina, indicó que los motivos eran más complejos. “Es cierto, tenemos el tango, pero los portugueses tienen el fado”, explicó en referencia a la nostálgica música lusa. 

Más bien, Plotkin, cuyos propios padres lo mandaban con un psicoanalista varias veces por semana cuando era niño, atribuye parcialmente el auge del psicoanálisis en Argentina a la forma en que una clase media amplia y relativamente bien educada lo acogió en los 60. 

Diego Sehinkman, psicólogo y autor para el periódico La Nación de una columna semanal en la que describe sesiones de terapia imaginarias con líderes políticos de todas las tendencias, expresó: “en Argentina, nos fascina observar el sufrimiento de la gente en el poder. Especialmente de aquellos que nos han hecho sufrir un poco”.

 

Emily Schmall contribuyó con reportes a este artículo. 

 

FUENTE: 

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/psicologia/A-los-argentinos-les-gusta-el-divan-del-analista_0_764323796.html


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