Posted by: anotherworldip | 09/29/2012

Durkheim

Qué quiere decir “volver a Durkheim”

¿Fue Durkheim el fundador de la ciencia social o no? El sociólogo Juan S. Pegoraro lo pone en duda, respondiendo a un artículo publicado en Ñ por su colega Emilio De Ipola. Verlo de ese modo es un “exceso de admiración”, afirma.

POR JUAN S.PEGORARO

PENSAR LA SOCIEDAD. Durkheim sentó las bases de  la sociología.

PENSAR LA SOCIEDAD. Durkheim sentó las bases de la sociología.

 

Quiero comentar algunas ideas del artículo en Ñ del 1° de setiembre, “Volver a Durkheim”, de mi colega y amigo Emilio de Ipola en ocasión de la edición de Eudeba de El Estado y otros ensayos de Emile Durkheim y también ciertas cuestiones conceptuales de este autor. No desconozco el enorme aporte que hiciera este pensador pero me parece un lapsus (en el sentido de “resbalón” y no de “acto fallido”) sostener que Durkheim fue “el fundador de la ciencia social”. Seguramente, un exceso de admiración, comprensible por otra parte en esta época en que se engrandecen mucho otros menos merecedores de respeto intelectual que Durkheim.

Bien dicho esto agrego que la referencia a la “ciencia social” ya es un problema conceptual, pero por otro lado el elogio que implica la afirmación de ser “el fundador” es por lo menos desconsiderado a varios de sus más o menos contemporáneos como Carlos Marx, Federico Engels, Friederich Nietzsche, Sigmund Freud, Max Weber, por citar a algunos de los más relevantes en el campo de la “ciencia social”.

No estoy de acuerdo con que “sus ideas apuntaron los requisitos para la construcción de un orden social sobre bases justas y sostenibles”, que también me parece un exceso sin perjuicio de que Durkheim lo creyera y más aún citando sobre las propiedades de ese orden social serían: conciencia colectiva, solidaridad social, división del trabajo, regla, anomia. Considerar que la descripción de tal orden social sobre bases justas y sostenibles no es otro que el orden social capitalista descansa en la conciencia colectiva moral, en la división del trabajo, en la ley y que la anomia es actuada por individuos y no producida por la estructura social es más que discutible a menos que sea un recurso retórico. Un sociólogo norteamericano se encargó de cuestionar la conceptualización durkhemiana años después. Me refiero a Robert K. Merton en Anomia y estructura social . En la realidad de la llamada “sociedad”, cuyo observable es un Orden Social, no sólo existe –o coexiste, mejor– tanto la conciencia moral como la conciencia inmoral, tanto la legalidad como la ilegalidad, las buenas y las malas acciones, la no violencia y la violencia, el altruismo y la codicia, y a tenor de los indicadores de desigualdad social creo que sociológicamente están más presentes la maldad, la ilegalidad, la violencia, la codicia y otras violaciones a los Diez Mandamientos que, como diría Jacques Lacan, hacen posible la existencia de la “sociedad”. Por otro lado, la idea de Durkheim de que la ley es expresión de la moral y/o de lo justo y que ese “lazo social” sostiene la solidaridad orgánica me parece no solo sociológicamente errado ya que lo que sostiene el orden social es también el lazo social de la ilegalidad en especial el que produce el delito económico organizado. En la realidad, la ley es producto de la violencia fundadora del orden social; la ley nace de las batallas reales, de las victorias, las masacres, las conquistas que tienen su fecha y sus héroes de horror. Y, según Michel Foucault, la ley nace de las ciudades incendiadas (aquí podríamos decir de las tolderías o de los ranchitos), de las tierras devastadas. Surge con los famosos inocentes que agonizan mientras nace el día.

No se puede desconocer que la concepción animista de Durkheim sobre la sociedad se extiende también a su concepción del Estado como si no fuera o actuara con diversas “ánimas”: “absolutista”, “dictatorial”, “nacional socialista”, “liberal”, “fundamentalista”, “democrático”, “de excepción”, “genocida”, “terrorista”. Durkheim está lejos de considerarlo como lo que en realidad siempre fue y es: una institución actuada, ocupada o cautiva por grupos o facciones de individuos. Es cierto que el Estado no sólo ha monopolizado la fuerza legítima sino que posee un capital simbólico que le permite legitimarse. Pierre Bourdieu habla de “la nobleza de Estado” y por lo tanto de la necesidad sociológica de reconstruir su génesis que de tal manera el Estado aparece como resultado de un proceso de concentración de diferentes especies de capital: capital de fuerza física o de instrumentos de coerción (ejército, policía), de capital económico, capital cultural, o, mejor, “informacional”, capital simbólico, formas todas de “concentración”.

El animismo estatal de Durkheim desconoce que todas las instituciones son producto del quehacer humano bajo determinadas condiciones históricas, necesarias y posibles, y como si la división del trabajo fuera un descubrimiento humano y no una invención derivada o atada necesariamente a la “acumulación originaria”. Como si la conciencia colectiva moral fuera la naturaleza del capitalismo y si la ley fuera producto de la libre voluntad de humanos que andan por los cielos montados en caballos alados.

En suma, ¿volver a Durkheim? Luego de más de cien años de un capitalismo de “casino” tan alejado del tipo ideal weberiano, ¿qué quiere decir? ¿Que la división del trabajo impuesta por las relaciones sociales capitalistas son de naturaleza cooperativas? Y por eso, ¿tales relaciones son morales, como lo sostiene en La división del trabajo social ? Pero, ¿no se trataría en verdad de la división social del trabajo? Que Durkheim no reconociera la imposición violenta de la división social del trabajo no autoriza a naturalizarla.

Y además, el animismo de Durkheim lo lleva a creer en la existencia de la sociedad, de una sociedad entre seres tan diferentes también en época, no sólo formado por hombres y mujeres –lo que ya es suficientemente para considerar la irreductible diversidad– sino por el Barón Lionel Walter Rothschild y Lean Séve (un clochard , o sea, un vagabundo) que dormía bajo los puentes del Sena y, como dijera Anatole France con fina ironía, se le permite tanto a los pobres como a los ricos.

¿Qué diría Durkheim y su concepto de sociedad ante la realidad de Estados Unidos?¿Los negros descendientes de esclavizados por los terratenientes blancos pertenecen a la misma sociedad? Sería por lo menos desconocer, luego de más de 150 años de la abolición de la esclavitud, su abundante literatura como la del poeta Lionel Jones y su República Independiente en el Harlem, el actual Walter Mosley y su Blues de los sueños rotos o Billie Holiday cantando Strange Fruit o a Paul Robeson y sus blues del Mississippi. Que los blancos (los WASP) tampoco se consideran socios con ellos se vio días atrás en un acto de los republicanos cuando le tiraron maníes a unos partidarios afroamericanos. No se puede desconocer que los “tío Tom” existen, pero Elías Canetti diría que son aquellos que no se sacaron aún el aguijón de su situación social cuando cumplieron alguna orden de su amo blanco.

Juan Pegoraro es Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

 

fuente:

 http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Que-quiere-decir-volver-Durkheim_0_778722155.html

 

La fundación del orden social

 

 

Emilio De Ipola publicó en Ñ un artículo titulado “Volver a Durkheim” (1/9/2012), cuyos conceptos principales resumimos: El desafío que cabe a Durkheim asumir consistirá en dar razón del nuevo orden social (ya en gran medida establecido, pero amenazado por sucesivas crisis), surgido de la revolución industrial y del desarrollo exponencial de la producción capitalista. Será cuestión de fundamentarlo en tanto orden: situarlo en una realidad más amplia, aquella que los avances de las ciencias naturales van revelando de manera cada vez más espectacular. 

Ante La fundación del orden social el descubrimiento de leyes naturales que concentraban en una fórmula un saber inmenso sobre el universo (…), la hipótesis clásica del pacto o del contrato revelará su ingenua inconsistencia, sólo explicable por las espejistas ilusiones del Iluminismo. Se tratará también de fundar el orden social en un segundo sentido, esto es, como un orden legítimo, moralmente valioso, positivo. En suma, la doble interrogación a la que la obra de Durkheim buscará responder será, por una parte, cómo la sociedad, aun poseyendo una realidad propia,  se inscribe en el orden natural y, por otra, de justificar cómo ese orden, en tanto orden moral, merece el aprecio y hasta la veneración de los hombres.

 fuente: 

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/La-fundacion-del-orden-social_0_781122138.html


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