Posted by: anotherworldip | 10/07/2012

Hobsbawm

El historiador que escribió para la gente

Murió el lunes a los 95 años. Británico de nacimiento y marxista por convicción, reflexionó como nadie acerca del siglo pasado. Era “una máquina de aprender” y un historiador social que estudió con simpatía y curiosidad a los sectores populares. Luis Alberto Romero y Horacio Tarcus analizan su legado. Además, sus ideas claves y una entrevista inédita, la última que le concedió a Clarín.

POR LUIS ALBERTO ROMERO

HOMENAJE. Eric Hobsbawm (1917-2012)

HOMENAJE. Eric Hobsbawm (1917-2012)

 

Ha muerto un gran historiador. También un interlocutor de muchos historiadores, que a la distancia y casi sin conocerlo, lo tuvimos por nuestro maestro. Quizás últimamente no lo releíamos tan asiduamente. Quizá combinábamos los muy merecidos homenajes con reticencias o discrepancias, pues el viejo maestro era reacio a las nuevas corrientes. Pero seguía allí, a mano en la biblioteca, para ayudarnos a preparar una clase o para encontrar inspiración para nuestra investigación en alguna de sus agudas paradojas o en la sorpresiva relación entre cosas aparentemente lejanas.

No sabíamos demasiado sobre la vida personal de Eric Hobsbawm, cuando en 1987 se nos presentó, en la introducción de su libro La era del imperio, 1875-1914 . Mejor dicho, nos presentó a sus padres: una joven judía austríaca, que viajaba por el Cercano Oriente acompañada por su tío, y un joven judío inglés; se encontraron en Alejandría, Egipto, donde se casaron. Allí, en los confines del cosmopolita imperio británico, encontró Hobsbawm el entronque entre la historia estudiada en su libro y su historia personal, vivida y recordada.

Narró el resto de su vida en Tiempos interesantes , de 2002. Su infancia vienesa, y un par de años en Berlín, entre 1931 y 1933, cuando militó en el Partido Comunista y se enfrentó con los “social fascistas”. El joven Hobsbawm no llegó a percibir lo más interesante de esos años: el avance arrollador del nazismo. Vivió luego en Inglaterra y en 1936 ingresó en Cambridge, donde estudió historia y militó en el antifascismo. Coqueteó con los socialistas fabianos pero luego lo atrajo el grupo de brillantes intelectuales comunistas. Afiliado al Partido, fue sólo un militante de base. En 1947 ya había ingresado como profesor en la Universidad de Londres, y en 1952 fundó la revista Past and Present, junto con Christopher Hill, E. P. Thompson, Rodney Hilton y otras cumbres de la historiografía marxista. La revista alcanzó una enorme influencia en la historiografía de todo el mundo, sólo comparable con la de la francesa Annales. En 1956, la invasión soviética a Hungría lo alejó del Partido Comunista británico y su disciplina. No quiso convertirse en un ex comunista, y optó por una adscripción genérica al PC italiano, donde la tradición de Antonio Gramsci congeniaba mejor con su idea del marxismo. Por esos dos caminos transcurrió su vida: en el comunismo hasta el derrumbe de la Unión Soviética en 1991; en la enseñanza universitaria hasta 1997.

Hobsbawm fue un historiador social, y sobre todo un historiador de la gente común: los de abajo, los sectores populares, los trabajadores. Los estudió con simpatía y curiosidad. En muchos trabajos se ocupa del clásico tema de los obreros industriales, el movimiento obrero. No vio en ellos a “la clase” sino a conjuntos de gente con tradiciones comunes, mitos, símbolos, organización, militancia y acción política.

Al igual que E. P. Thompson, se preguntó en qué circunstancias precisas se convertían en lo que en el marxismo se llama la “clase obrera”. Pero también se interesó por todos los que lucharon y protestaron sin alcanzar esa meta clasista. En Rebeldes primitivos (1959) estudió ese mundo de tenderos, artesanos, campesinos, tejedores, a quienes la rueda del progreso iba aplastando, y que protestaban con pasión y violencia, pero sin conocer los caminos adecuados. Por eso apelaban al motín, la destrucción de máquinas o, más simplemente, extendiendo al lunes el festejo dominical. En Bandidos (1969), recolectó un conjunto de estos personajes en Europa, Asia y América Latina: nuestro “Mate Cosido” tiene un lugar en esa panoplia de simpáticos Robin Hood o sangrientos vengadores. Hobsbawm ingresó así en el mundo rural y en la antropología. Encontró sociedades tradicionales, con injusticias igualmente tradicionales y otras nuevas, traídas por la modernización. En estos bandidos, y en quienes los protegían o difundían sus hazañas, vio los rostros de los explotados. Porque Hobsbawm, aunque recurría a la sólida teoría para explicar estas historias, nunca perdía de vista sus rostros singulares, ni ocultó la simpatía que despertaban en el historiador militante.

 

Arte y vanguardia

También estudió la “gente poco común”: las vanguardias artísticas, los revolucionarios y otras vanguardias. Aquí su interés está muy ligado a sus presupuestos políticos y es más deductivo. Las vanguardias cumplen una función en el proceso de avance de la sociedad hacia el socialismo, pero no todas las auto proclamadas vanguardias lo son auténticamente. El arte tiene la función de expresar, representar e impulsar el cambio, como lo hicieron los grandes escritores o los artistas del pueblo del siglo XIX. Un largo ensayo está dedicado a desenmascarar a las falsas vanguardias en las artes plásticas del siglo XX. En realidad están “a la zaga”, “ behind the times ”. No sólo perdieron la capacidad de expresar los problemas de su época sino que no han podido trascender el objeto de arte individual y encontrar algo equivalente al cine o al reproductor de música.

Los artistas plásticos, obsesionados por la originalidad a toda costa, han derivado en una suerte de auto satisfacción, carente de misión, aunque no de cotización. Con la misma dureza trata a otras pretendidas vanguardias, como la sexual o la estudiantil. Esta lo impresionó en 1968 en París, aunque luego descubrió que sus pretensiones se limitaban a “espantar al burgués”. Las verdaderas vanguardias –nos dice– no se declaran como tales, y se respaldan en procesos industriales y empresarios de envergadura, que aseguren su llegada a las masas, jueces en definitiva de su autenticidad. Allí está el cine, que es el verdadero arte del siglo XX, y el rock. Remontándose a épocas anteriores, encuentra la tradición de las Arts and Crafts de William Morris, el Art Nouveau y la Bauhaus: diseños de estricto contenido estético aplicados a la producción industrial de bienes de consumo.

En 1962 Hobsbawm publicó el primero de los volúmenes que lo harían famoso: La era de la revolución, 1760-1848 , traducida inicialmente como “Las revoluciones burguesas”. Luego siguieron La era del capital, 1848-1875 (1975) y La era del imperio, 1875-1914 (1987). Entre los tres, historiaban lo que se ha llamado el “largo siglo XIX”. Se trata de un ejemplo extraordinario de síntesis histórica y de alta divulgación, como lo llama el autor. Aquí Hobsbawm se aproxima como pocos al ideal de la historia total. Se ocupa del mundo occidental y las áreas del mundo progresivamente incorporadas a su influencia, y analiza todas las zonas de la experiencia social: de la economía al arte, de la política a la sociedad, de la ciencia al urbanismo. Entrelaza varias historias: del capitalismo y la sociedad burguesa; de las revoluciones y la política democrática; del movimiento obrero y el socialismo, y de los estados nacionales y el nacionalismo, un tema que luego desarrolló de manera expandida en Naciones y nacionalismo (1990).

Hoy es fácil advertir las marcas de época de su análisis, tanto de los “dorados sesenta” como de los convulsos setenta y ochenta. Todo su enfoque de la economía está teñido de las ideas del “desarrollo económico”, que se compagina sin mayores conflictos con su perspectiva marxista: la industrialización y la producción en gran escala son el destino de la transformación económica y a la vez la base para el ulterior advenimiento del socialismo, lejano pero ya divisado. Los conflictos políticos son el resultado directo de los enfrentamientos de las clases sociales o sus fracciones, según un modelo que fácilmente se remite al Dieciocho Brumario de Marx. La “revolución burguesa” conducirá finalmente al socialismo, por el camino de la universalización de sus valores, pese a que Hobsbawm –como la mayoría de los progresistas de los años setenta– desconfía de la “democracia burguesa”, reducida a mera hipocresía. Su mirada del mundo del trabajo es compleja y matizada, pero aquí y allá aparecen referencias a la misión histórica de la clase obrera, junto con otros “desarrollos inevitables” e “imposibilidades absolutas”, particularmente de los campesinos, muy propias de quien por entonces estaba muy seguro del final de la historia.

Lo notable no es que esos rasgos se manifiesten –nadie es ajeno a su tiempo– sino que su talento de historiador los relativiza y minimiza. Su experiencia personal, muy rica y variada, y su enorme curiosidad, lo ayudan a evadir el esquematismo. Su infancia en Viena y su juventud en Berlín lo acercaron a la cultura de Europa central, y en sus cuadros históricos nunca faltan referencias a Moravia o Hungría. Residente habitual en Francia, los “ecos de la Marsellesa” informaron su idea de la revolución y la rebeldía. En Europa encontró el eurocomunismo y en los Estados Unidos, donde enseñó muchos años, el jazz –su otra pasión– así como un apasionante mundo de intelectuales disidentes. En la América Latina de los años setenta vio el rostro de la otra revolución. De todo aprendió algo. Fue una verdadera máquina de aprender, capaz de atrapar a cada paso lo multiforme de la vida histórica y volcarla en sus libros.

Quizá lo más notable de esta trilogía sea el arte de escritura desplegado. Hobsbawm resolvió el difícil problema de contar la historia y a la vez explicar su trama. Sabía escribir en dos niveles. El primero es claro, organizado y transparente. El segundo aparece mirando con cuidado la línea y la frase, y descubriendo una complejidad y riqueza inagotables. Ordenaba el mundo caótico, haciéndolo comprensible, y luego lo desordenaba, de una cosa a otra, apelando a las más variadas relaciones y también –para despuntar el vicio– a las determinaciones. Utilizaba la paradoja para desarmar conceptos, y la frase incisiva para iluminar y simplificar las cuestiones. Lo más cautivante es la permanente relación de lo general con lo singular, su manera de apoyar cada idea abstracta con un ejemplo concreto –un personaje literario, un edificio, una costumbre–, y su capacidad de vincular todo con todo y lograr ese pequeño milagro de presentar, en una larga historia, las imágenes de la historia viviente.

Luego de la caída de la Unión Soviética, encaró la historia del siglo XX, al que llamó “el siglo corto” y “la era de los extremos”. Al querer abarcar la infinita variedad de un mundo tan globalizado como generador de particularismo, su análisis se tensó hasta casi quebrarse. Organiza el siglo corto en un tríptico: la crisis de entreguerras, los dorados años sesenta y la crisis de finales de siglo, hasta la caída de la URSS. El mundo feliz de las décadas centrales estuvo alimentado por la expansión del capitalismo, el arraigo de la democracia y de los Estados de bienestar, y también el de las revoluciones anticoloniales y socialistas. La propia Unión Soviética, que examina muy críticamente, aportó a la felicidad de la época obrando como un freno al capitalismo y encauzándolo en el brete del estado de bienestar.

Esta Historia del siglo XX , que terminó de escribir en 1994, no tuvo un final feliz, sino preocupado y angustiado. Liberado de frenos, el capitalismo desató todas sus potencialidades, constructivas y destructivas. Entre sus víctimas estaban los estados nacionales, garantía última de los derechos individuales. Las identidades nacionales derivaron en nacionalismos duros y militantes. Junto con otras identidades excluyentes, como el fundamentalismo religioso, destruyeron los ámbitos de convivencia largamente elaborados por la cultura occidental. En suma, la barbarie. Esta barbarie conmovió lo más profundo de sus convicciones, hasta dudar de la capacidad de la razón para comprender la sinrazón. Su propia existencia se llena de interrogantes. “¿Qué hacía yo en los setenta marchando por Hyde Park en favor de Ho Chi Minh?”, se pregunta. A la vez, lo lleva a reconsiderar los valores de un liberalismo ya plenamente identificado con la gran tradición de la revolución francesa: la libertad, la democracia, la solidaridad y la fraternidad podrían poner límites a la barbarie. Una conciliación que, en sus últimos días, cuando volvió a escribir sobre el marxismo, fortaleció su ideal socialista, entendido como la extensión universal de los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

No sabemos si con esas ideas creía estar a la vanguardia o a la zaga de la historia. Pero lo admiramos por ellas.

*Luis alberto romero es historiador e investigador principal del conicet. Dirige la coleccion historia y cultura.

 

fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/historia/Homenaje-Eric-Hobsbawm_0_787121319.html

 

Hobsbawm básico

Alejandría, Egipto, 1917 – Londres, Gran Bretaña, 2012. Historiador

 

Fue el más prestigioso historiador del siglo XX y uno de los intelectuales británicos más admirados y respetados en el mundo. Nació en 1917 en Alejandría (Egipto), bajo el protectorado británico de Egipto, a más de 20 años de la muerte de Marx y Engels. Miembro de una familia judía (y comunista), creció en Viena y Berlín. Estudió en el King’s College de Inglaterra, donde formó parte de una sociedad secreta de la elite intelectual llamada los “apóstoles de Cambridge”.

En 1935 se afilió al Partido Comunista y durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en el cuerpo de Ingenieros y el Royal Army Eductional Corps.

Dedicó su vida a analizar y explicar desde una perspectiva sistémica la era moderna, desde la Revolución Francesa al siglo XX, al que definió como “el siglo corto” por haber transcurrido entre la Primera Guerra y la caída del comunismo.

Estuvo presente en los momentos más importantes del siglo pasado, no sólo como testigo sino como relator: cuando se desintegró el imperio británico, durante la depresión de 1930, cuando subió Hitler al poder (y cuando fue vencido), cuando se desmoronó el Muro de Berlín. Recorrió América Latina siguiendo el rastro de los movimientos insurreccionales desde la época de la Revolución Cubana al surgimiento de las guerrillas setentistas. Y estuvo también cuando cayeron las Torres Gemelas en 2001. En las últimas décadas, desconfió de la perdurabilidad del imperio estadounidense y constantemente señalaba las ingenuidades de la utopía altermundista o antiglobalizadora. Con la crisis global, su pensamiento volvió a estar en boga. Amante del jazz y hostil con todo lo que olía a imperialista, se autodefinía como un historiador escéptico.

Tuvo tres hijos y escribió más de 20 libros entre los que destacan “La era de la revolución” (1962); “La era del capitalismo” (1975); “La invención de la tradición” (1983); “La era del Imperio” (1987); “Historia del siglo XX” (1994); “Guerra y paz en el siglo XXI” y “Cómo cambiar el mundo” (2011).

Murió el 1 de octubre a los 95 años en el Royal Free Hospital en Londres, luego de luchar durante años contra la leucemia.

fuente: 

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/historia/Hobsbawm_0_787121289.html

 

 

Hobsbawm según Hobsbawm

 

 

Democracia 
“La democracia no puede quedar reducida sólo a las elecciones, tampoco puede quedar reducida al debate. Lo que el pueblo hace y es debe influir en el gobierno, de formas variadas. El gobierno tiene que tomar en cuenta lo que el pueblo quiere y no quiere.”

Clases
“Es un concepto que se mantiene. Cualquiera que analice resultados electorales verá que se los descompone por clase, sección y nivel de educación. Algunas clases son hoy menos relevantes (la clase industrial trabajadora) pero eso no quiere decir que las clases hayan dejado de existir.”

Globalización 
“La globalización debilitó muchos poderes del Estado. Hay una tendencia a globalizar la economía, la ciencia, las comunicaciones, pero no a crear grandes organizaciones supranacionales. Muchos Estados son irrelevantes o existen en función de la globalización, pero hay cinco o seis que determinan lo que pasa en el mundo, y otros, más chicos, son importantes porque imponen límites a la globalización. El Estado no está desapareciendo; coexiste con la globalización, o sea, con un puñado de corporaciones, pero no desaparece.”

Marx 
“En 1848 predijo más que ningún otro el mundo moderno. Uno de sus grandes aciertos fue tratar de ver el desarrollo completo de la especie humana en perspectiva, desde que salió de las cavernas hasta el desarrollo de las sociedades.”

El oficio del historiador 
“Su labor fundamental no es juzgar sino comprender. Tiene que ser infinitamente curioso; tiene que poder imaginar las emociones de personas que no se le parecen. No se puede llegar al fondo de un período histórico si no se trata de averiguar cómo era. Alguien dijo una vez, muy acertadamente, que el pasado es otro país. Los historiadores son, de alguna manera, escritores, novelistas: tienen que imaginar pero no pueden inventar, deben guiarse por los hechos. Y el historiador tiene sus propios sentimientos pero ellos no deben interferir con las pruebas.”

Populismo 
“Es un término que se usa en sentido demasiado general. ‘Populismo’ simplemente quiere decir gobiernos que tratan de hablar directamente con la gente; lo pueden hacer con diferentes propósitos. Perón era populista en un sentido y Chávez, en otro. No diría que necesariamente el populismo como tal debe ser aceptado por completo o rechazado.”

La Revolución Rusa 
“El socialismo triunfó en países atrasados y su obsesión fue modernizarlos. En la Unión Soviética la idea era desencadenar una rápida industrialización. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética no sucumbió, sino que derrotó al enemigo más poderoso: el ejército alemán. No lo hizo movilizando a las masas. Lo consiguió porque era un país industrializado con notables avances tecnológicos y con gente preparada.”

El pasado 
“El pasado es una dimensión de cada vida humana, de cada vida social. Sin pasado, sin memoria, no se puede vivir. De allí también la moda de reconstruirlo. Vivir en 1998 es mejor que vivir en el 1900 para la mayoría. Esto autoriza un optimismo modesto frente al futuro.”

Su carrera académica
“Cada historiador tiene una vida, un rincón privado desde donde contemplar el mundo. Mi perspectiva se construye, entre otros, desde mi infancia en la Viena de los años 1920, los años de la llegada de Hitler en Berlín, que determinó mi política y mi interés en la historia, y la Inglaterra, y especialmente la de Cambridge, de 1930.”

La muerte de sus padres 
“En la noche del viernes 8 de febrero 1929 mi padre regresó de otra de sus visitas a la ciudad, cada vez más desesperado en busca de dinero prestado, y cayó delante de la puerta de nuestra casa. Mi madre escuchó sus gemidos a través de las ventanas del segundo piso y, cuando las abrió, oyó que la llamaba. A los pocos minutos, murió. Al hacerlo, la condenó a muerte. ‘Algo se ha roto dentro de mí’, le escribió a su hermana.”

fuente:

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/historia/Hobsbawm_0_787121290.html

 

 

Tres formas de ser marxista

 

POR HORACIO TARCUS – Historiador (CONICET / CeDI nCI / UNSAM)

 

La relación de Hobsbawm con el marxismo puede ser pensada en tres planos interconectados. En primer lugar, como él mismo relató en Años interesantes , está su encuentro con la obra de Marx, comenzando por el Manifiesto Comunista , que leyó en el Berlín de su adolescencia, antes del ascenso de Hitler; y continuando, luego de su instalación en Londres en 1933, con la lectura del corpus marxista por parte del joven afiliado comunista que ambicionaba ser historiador. A partir de entonces, su encuentro con Marx iba a ser para toda la vida. Aunque implicó relecturas permanentes.

En segundo lugar, está el marxismo presente en la obra historiográfica de Hobsbawm: la saga histórica que comienza con Las revoluciones burguesas y culmina en La era de los extremos . Se trata de una lectura sistemática de dos siglos de historia contemporánea desde el prisma de la concepción materialista de la historia. Para Hobsbawm la vitalidad del marxismo residía en su capacidad para seguir informando de modo productivo la labor historiográfica. Tanto es así que desconfió de las recusaciones que desde 1979 se cernían sobre Marx. Se preguntaba si la nueva derecha historiográfica, que llamaba a abandonar conceptos tales como clase social, lucha de clases, modo de producción, revolución social, imperialismo, etc. disponía de sólidos relatos alternativos sobre la larga duración del capitalismo. Si esos conceptos podían resultar insuficientes, constituían una suerte de patrimonio intelectual irrenunciable para comprender la historia presente. Y acaso transformarla… Y aquí conectamos con un tercer plano, menos conocido pero de singular gravitación: su obra específica sobre Marx. Sobre todo la monumental obra colectiva que concibió, planificó y en buena medida escribió: la Historia del marxismo en ocho volúmenes. Propone allí una lectura del marxismo no como una teoría universal y acabada que se expande triunfal por el mundo en busca de realización práctica, sino una muy distinta. El corpus marxiano, abierto, inconcluso, cargado de tensiones habría sido leído en diversos rincones del globo, por los más variados sujetos y cada una de estas posiciones implicaba lecturas que “cerraban” la teoría en un sistema, en una doctrina, conforme sus propias necesidades. No se trataba pues de identificar un marxismo “original” traicionado, sino de pensar los distintos marxismos del siglo XX como adaptaciones históricas del legado. Aunque el propio Marx, de haber renacido en el siglo XX, jamás se hubiera reconocido en ellas.

Si Hobsbawm había informado su relato histórico con arreglo a la teoría de Marx, simultáneamente puso su agudo escalpelo al servicio de des-sustancializar la teoría marxista, de historizarla. De aquí que en su último libro, Cómo cambiar el mundo , vislumbre la posibilidad, tras el reflujo propio del fin de siglo, de un nuevo careo con Marx, de una nueva lectura crítica y productiva en el presente, alimentada por el fin del “socialismo real” y por el estallido de la nueva crisis mundial del capitalismo.

 

fuente:

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/historia/Tres-formas-de-ser-marxista_0_787121291.html

 

 

Eric Hobsbawm: “La de Irak fue una guerra perdida”

Realizada en 2008 e inédita hasta hoy, esta fue la última entrevista que el historiador concedió a Clarín. Aquí, su análisis de la confrontación entre el capitalismo y el islam.

POR MARÍA LAURA AVIGNOLO – Londres

 

La guerra contemporánea fue tema prioritario para Hobsbawm. En la foto, la invasión de Irak.

La guerra contemporánea fue tema prioritario para Hobsbawm. En la foto, la invasión de Irak.

 

Alguna vez lo consideraron el filósofo no oficial del Laborismo británico y su conciencia intelectual bajo el reino de Michael Foot y Neil Kinnock. Después, llegó Tony Blair. El profesor Eric Hobsbawm prefiere ser ahora lo que siempre fue: el gran revisionista histórico. ¿Su gran merito? Ha reconciliado a los lectores con el amor por la historia moderna.

Marxista, multilingüe con sus seis idiomas a cuesta, el final de la Guerra Fría le devolvió toda su estatura intelectual para enseñar con libertad en la universidad de Stanford, en Cambridge, en la londinense Birbeck y en New School for Social Research en Manhattan. Se la habían retaceado en Gran Bretaña por estar afiliado al Partido Comunista y debía pedir una excepción para viajar a Estados Unidos. Pero Hobsbawm no permite que la ideología le infecte su vida de todos los días. Serena, curiosa, cosmopolita. ‘Globetrotter’ incansable y apasionado por el jazz y América Latina, Hobsbawm escribe para buscar una “comprensión histórica”, no para encontrar “un acuerdo, aprobación o simpatía”.

En su muy británica casa de Hampstead Head, en el noreste de Londres, el ambiente es bohemio e intelectual bajo la batuta de su esposa vienesa, Marlene. Escritores latinoamericanos, filósofos centroeuropeos, amigos y estudiantes británicos discuten hasta tarde, acompañados por las más exóticas y fuertes bebidas del mundo. Hobswbaum se agita un poco cuando habla pero argumentar es otra de sus pasiones. Este fue el diálogo con Clarín en Londres: un viaje a los conflictos del mundo en 60 minutos. (N de la R: La entrevista fue realizada el 28 de marzo de 2008)

-¿Usted cree que hay un legado histórico de Blair?
-Sí, ciertamente va a dejar un legado. Su legado será la memoria de la guerra en Irak.

-¿Será recordado sólo por la guerra en Irak o por esas convicciones de misionero para justificarla?
-No, yo pienso que él va a ser recordado por llevar a Gran Bretaña a una guerra desastrosa innecesariamente. Hay muchas discusiones sobre las mentiras que él contó.Todos los políticos dicen mentiras para conseguir sus políticas. Esto va a ser olvidado. Pero el hecho de que innecesariamente, contra la voluntad del país, él lanzó una guerra en Irak no va a ser olvidado.Y esa guerra fue perdida.

-¿Qué va a decir la historia sobre las razones por las que él fue a Irak?
-El problema con Blair es que él fue por instinto. El fue un intiutivo, brillantemente exitoso recolector de votos. Y era extremadamente bueno haciendo eso. Al mismo tiempo, Blair desarrolló un compromiso de misionero de intervenciones armadas en el exterior, en orden de salvar el mundo o el liberalismo occidental. Es un conflicto de dos manos: en los primeros años fue muy exitoso, cuando funcionó como un brillante líder que consiguió el apoyo de votos de gente que nunca hubiera aceptado al Partido Laborista. Fue ayudado por la política económica de Gordon Brown, que concilió y obtuvo el apoyo del sector privado y los hombres de negocios británicos. Luego, cuando Blair se lanzó a la política internacional falló. Porque en política internacional, no tuvo el sentido de lo que se podía hacer y lo que no se podíaa hacer. Tenía una básica convicción religiosa de lo que quería hacer. Eso le permitió decir mentiras.

-¿De dónde viene esta convicción religiosa? Fue por el 11 de septiembre o por que perdió las raíces con su partido y justificaba sus acciones por la religión?
-Blair comenzó su política de intervención militar antes de Irak. Estaba muy a favor de la intervención militar en Serbia y en Kosovo en 1990. Era el más entusiasta de los líderes del mundo en 1990. No es nuevo que estaba en favor de la intervención occidental en otros países. Bajo Blair, las fuerzas británicas han intervenido fuera de país más veces desde la segunda guerra mundial.

-¿Es porque estaba buscando una actitud churchilliana en su mandato o quería tener alguna referencia en la historia británica?
-Yo creo que un grupo de gente consideraba que grandes partes del Tercer Mundo estaban en un considerable lío y la única forma de restaurar el orden y la paz era por la intervención extranjera. Blair creía que los que únicos que debían intervenir eran los occidentales, en alianza con Estados Unidos. Yo creo que era una genuina creencia pero también una desastrosa creencia.Y no funcionó.

-¿Cómo explica usted esta fuerte identificación entre George Bush y Tony Blair?
-Pienso que Blair probablemente pensó que él podría influir a Bush pero subestimó la misión. Blair es muy bueno en convencer a la gente .Su gran incuestionable exito fue ayudar a conseguir la paz en Irlanda del Norte y lo hizo pasando largo tiempo hablando con la gente que correspondía. Es un gran convencedor en contactos personales. El pensó que podía hacerlo con Bush. Pero se olvidó que Bush es -por sí mismo- una verdadera potencia mundial y Gran Bretaña no está en una posición de influenciar a nadie.

-¿Usted cree que Blair va a ser juzgado con un ‘branch’ del thatcherismo?
-Sí. La política doméstica contínua –más o menos- el desarrollo de mercado libre de Thatcher. Probablemente, la politica economica de Brown va a continuar esto. La diferencia es que, en los 10 años del gobierno laborista, Gran Bretaña prosperó mucho bajo esa política y los ricos se volvieron mucho más ricos. Las desigualdades sociales y económicas aumentaron muchísimo. La segunda parte de esos 10 años, gracias largamente a los esfuerzos de Gordon Brown, se hicieron esfuerzos para disminuir la pobreza, particularmente con los más pobres. Hasta cierto grado, él fue exitoso. Inicialmente no fue ese el caso. El partido hizo mucho menos para remover las desigualdades sociales que lo que uno hubiera esperado.

-¿La Tercera Vía de Blair será un modelo de exportación o ha sido sólo una moda?
-Hasta ahora varios gobiernos creen en cierto grado de privatización. El modelo Blair no es en sí mismo un modelo sino que es parte del modelo general, que ha sido ampliamente aceptado. El real problema en Europa va a ser, incluida Gran Bretaña, cómo mantener este dinamismo económico con la tradición europea del estado de bienestar. En Gran Bretaña un intento se hizo sobre esto y el nuevo gobierno bajo Brown va a tratar de ampliar la igualdad social laborista más que lo que Blair hizo.

-¿Gordon Brown es como la Primavera de Praga en el Nuevo Laborismo?
-Es muy dificil decir qué es lo que va a pasar. Gracias a la guerra en Irak y a la desagradable atmósfera de los actos de corrupción y corruptela que rodea al gobierno, el laborismo se ha vuelto muy impopular. Más impopular de lo que nunca ha sido por muchos años.Va a ser extremadamente dificil para el laborismo recuperarse. Ellos no tienen elecciones al menos por tres años más pero les será muy dificil recuperarse.Y hasta donde Brown puede recuperarse es hoy incierto.

-¿Usted ve una gran diferencia entre Brown y Blair? Cree que Brown puede reconciliarse con los viejos valores del partido Laborista?
-Ciertamente .Blair es alquien que enterró los tradicionales valores de la clase trabajadora laborista. Su gran derrota fue que también antagonizó las clases medias educadas por la guerra de Irak, a quienes originalmente él quería atraer. El desmoralizó los tradicionales simpatizantes Labour y antagonizó los nuevos simpatizantes Labours. Brown va a ser mejor en recuperar el apoyo de ambas clases.

-¿Actualmente tiene sentido que Brown hable a la clase trabajadora o el debe dirigirse con otro lenguaje a otra gente y sobre otros valores?
-Toda Gran Bretaña enfrenta un problema, que trajo Blair, que es la devolución en Escocia y Gales.Ahora ha llegado al punto en que el Partido Nacionalista quiere independencia para Escocia. Una pequeña mayoría pero no es poco. La cuestión de cómo los diferentes paises del Reino Unido pueden mantenerse juntos va ser más urgente para Brown que lo que fue para Blair.

-¿Cuál va a ser el legado de George Bush para la historia?
-El legado de Bush va a ser totalmente negativo. Es un desastre para Estados Unidos desde todo punto de vista, incluido el punto de vista del imperialismo americano.Bush va a ser recordado como el peor presidente del siglo XX.

-¿Estados Unidos será peligroso en su declinacion para el resto del mundo?
-Estados Unidos ya es peligroso para el resto del mundo porque la política americana ha desestabilizado largas partes del mundo, a través de irresponsables intervenciones armadas. Irak es el más extremo ejemplo.

-Durante años la religion era el opio de los pueblos, según los marxistas. Ahora es el motor de la guerra civil en países de Medio Oriente. ¿Usted se imaginó este escenario de desintegracion por la religión en sus investigaciones?
-Es muy difícil decir qué podría haber pasado. Pero es muy claro que el aumento de fundamentalistas islámicos agresivos en las manos de pequeñas organizaciones terroristas ha sido largamente motivado -sino creado- como reacción a los que ellos creen que es imperialismo americano en Medio Oriente. De alguna manera, nosotros pensamos que el “old fashion” imperialismo está muerto. Pero en el Medio Oriente no piensan eso porque ellos lo ven, está vivo.

-¿El fundamentalismo islámico es una nueva ideología para jóvenes sin esperanza, especialmente en Medio Oriente?
-No, es mucho más complicado eso. Yo no sé realmente lo que estos pequeños grupos terroristas representan actualmente.Ciertamente no representan gente sin esperanza porque ambos son críticos del insatisfactorio estado de los regímenes en Medio Oriente y, directamente, contra Occidente. Pero de alguna manera el problema en Medio Oriente y otras partes del mundo, es que ellos han sido superados por el crecimiento económico. Excepto por el petróleo y el gas natural, ellos producen poco. El cambio de la economía mundial de estar centralizado en América a estar centralizado en Asia puede cambiar las percepciones en los países que quedan en el medio, como los países islámicos. En este momento, económicamente no se están desarrollando muy rápidamente. Esa frustración es lo que está detrás de estas reacciones antioccidentales.

-¿Es posible la paz en Medio Oriente?
-Yo no veo ninguna inmediata perspectiva en Medio Oriente. Puede haber paz. La cuestión crucial es Palestina e Israel. Nada se puede hacer sin la presión de los americanos.

-¿Cómo juzga el rol de Israel en el conflicto y la ocupación de Palestina?
-Es extremadamente negativa. Israel ha rechazado avanzar en una solución en la que todos acuerdan por no sé cuánto tiempo, que es la solución de dos estados: un estado de Israel y un estado Palestino. Los israelíes no han hecho ningún paso efectivo para reconocerlo.

-¿Según su criterio, Israel ganó o perdió la guerra en Libano?
-Ciertamente no ganaron la guerra. Ellos la iniciaron deliberadamente y la debieron finalizar sin ganar nada.Yo supongo que se puede decir que la perdieron.Ellos no la debieron haber iniciado primariamente.

-¿Este resultado va a tener una influencia en la sociedad israeli?
-Es difícil decir. El peligro en Israel es el mismo que en otras partes: el nacionalismo o si usted quiere, la derecha religiosa recuperara el poder con impacto en Israel y otras partes del Medio Oriente, donde la vieja tradicion de izquierda secular y políticas racionales o revolucianarias están declinando. Los sionistas, que alguna vez fueron socialistas y seculares, se vuelven intensamente atados con la religión, agresión e imperialismo.Y eso es un peligro porque Israel se encuentra en una permanente confrontación con los palestinos y yo no pienso que la izquierda se va a beneficiar. Al contrario, será la derecha. Al mismo tiempo, Israel no está realmente amenazado. Israel es fuerte y ningun país alrededor de Israel puede herirlo seriamente.

-¿Qué significan históricamente estas nuevas figuras como son los kamikazes, los hombres bombas islamicos?
-Es difícil decir porque parece más un problema británico que otra cosa. La mayoría de nuestros locales “islamic bombers” no son jóvenes sin esperanzas. Son hombres jóvenes, bien educados, de razonables familias, que no saben más dónde están o a quién pertenecen. No son más parte de las tradicionales apariencias paquistaníes, no quieren ser absorbidos por la cultura británica y no saben dónde están. Ellos usan a los cheiks islámicos fundamentalistas como una manera de encontrar la identidad. Esto va a ser un problema para inmigrantes del tercer mundo en una amplia parte del mundo.

-¿Va a existir un legado de Osama Bin Laden en la historia?
-Es muy difícil saber porque yo no entiendo la particular teología que está presente en el terrorismo de Al Qaeda.

-¿Usted ha dicho que en el siglo XX los gobiernos han aprendido a ejecercer la violencia sin límites. Con Guantanamo, con Abu Grahib, hay una nueva deshumanizacion permitida a los líderes que antes era penalizada?
-Desafortunadamente ha habido una marcha atras de ilimitada violencia en el inicio del siglo XXI. Al final de la guerra fría declinó pero aún es una escala menor porque al presente no parece que va a haber una mayor guerra mundial, en la misma manera que hubo en el siglo XX. No es imposible pero no parece que pudiera suceder. Los conflictos en el mundo son diferentes y en términos de matar a la gente, no son en la misma escala amplia que antes. Son vastos en la manera de destruir la manera de vivir de la gente, forzarlos a abandonar sus casas, destruir la infraestructura y moralmente son peligrosos porque en ambos lados pueden liquidar los límites formales del uso de la violencia. Por un lado, los americanos estaban preparados para usar tortura y justificarla públicamente por primera vez desde el siglo XVIII. Por el otro lado, los terroristas están dispuestos a matar descaradamente, sin elegir ningun objetivo realista.

-En la Guerra Fría la amenaza de una catástrofe nuclear era permanente. Bush habla ahora del eje del mal. ¿Es posible un escenario de guerra nuclear?
-La situación internacional, con varios países con armas nucleares, la vuelve más peligrosa. Es cierto que nunca han sido usadas, excepto en 1945.Yo no creo que India y Paquistán, que tienen armas nucleares, hayan vuelto las relaciones entre ambos países más peligrosas. Pero si cada país en esa aáea, no sólo Irán sino Turquía y Arabia Saudita, tratan de tener armas nucleares, el peligro existirá. No el peligro de una guerra sino el peligro de un guerra regional.

-¿Usted cree que el presidente Putin tiene esta estrategia y de alguna manera, ha iniciado esta nueva versión de la Guerra Fría?
-Yo no creo que sea una guerra fría. La situación es que, después de la caída de la Unión Soviética, los rusos no tenían ningún poder internacional. Efectivamente no había economía rusa y Yelsin hizo lo que los americanos querían que hiciera. Bajo Putin, Rusia se ha reestablecido como un estado efectivo y como un jugador internacional. Ahora está tratando de recuperar alguna posición de poder, que muchos rusos creen que fue innecesariamente perdido en los 90. Rusia está tratando de reestablecerse como una nación de importancia internacional, que por su enormidad es. Se ha beneficido de un rápido desarrollo económico y altos precios de la energía. Esto no debe ser visto como una guerra fría. Al contrario, me parece que Putin detuvo el lento ‘take over’ de Estados Unidos y sus aliados de lo que era Rusia. Simplemente les dijo: “Ustedes no pueden ir más lejos que esto”.

-En la crisis de los suburbios en Francia, el odio y la intolerancia en uno y otro lado está provocando de alguna manera ciertas actitudes neonazis acerca del rol de los inmigrantes. ¿Usted cree que esta actitud sera un peligro?

-Sí. Actualmente esta provocando una tendencia en los inmigrantes a formar sus propios ghettos y no ser parte del país,.Quieren estar con su propia gente, contra el resto de los ciudadanos del país que los aloja. Las dos actitudes son peligrosas. En muy claro la extensión en que las mujeres islámicas tratan de usar ropas islámicas, cubriéndose totalmente. Eso crece muy rápido en Gran Bretaña. No es un signo de militancia sino es un signo de decir: “No somos como los otros”. En ambos casos es una reacción al rechazo de los países occidentales de aceptar a esta gente completamente y es muy peligroso.

 

fuente:

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/historia/historia-EricHobsbawm_0_786521601.html

-China es vista como la nueva potencia. ¿Cómo explica usted la contradicción entre el comunismo chino y su hipercapitalismo economico?

-El factor básico de China es la extraordinaria velocidad de su industrialización y su crecimiento industrial.Esto ha cambiado completamente la economía mundial y probablemente, va a cambiar la situacion politíca también. China es, en algunos aspectos, un hegemónico poder en términos políticos en Asia y el sudeste de Asia. Al mismo tiempo esto ha producido enormes desigualdades económicas y sociales.Dramáticas desigualdades minimizadas por el hecho de que tantos pobres chinos obtienen trabajo en nuevas zonas industriales.Lo mismo pasa en India. La diferencia entre los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez máss pobres ha sido enorme.China es un país de gran injusticia social.

-¿Con la confiscacion de tierra de los campesinos, usted cree que puede haber una rebelion contra el régimen en China?

-Ellos están tratando de negociar con esto.Cuán lejos pueden llegar con esto, no sé.Yo pienso que probablemente están teniendo en cuenta esto ahora. Hasta donde ellos están en una posición de controlar este desarrollo de mercado, no es muy claro.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: