Posted by: anotherworldip | 05/26/2013

china

RESEÑA

Un libro fundamental sobre la historia reciente y la situación

actual de China

GARTH FRANKLAND

 

En este artículo se comenta el libro China’s Rise: Strength and Fragility (El ascenso de China: fortaleza y fragilidad), de Au Loong Yu, que incluye contribuciones de Bai Ruixue, Bruno Jetin y Pierre Rousset. Publicado en inglés por Resistance Books, Merlin Press e International Institute for Research and Education.

Quien reflexione seriamente sobre las transformaciones económicas y políticas a escala mundial ha de reconocer la importancia de un país como China. Parece haber surgido de repente como la segunda economía más grande del mundo. En función de cómo se valore el PIB chino, muchos predicen que superará a EE UU en 2020 o 2030. China se ha convertido en uno de los principales factores geopolíticos de la actualidad, que afecta a todos los habitantes del planeta.

El libro de Au Loong es una herramienta crucial para comprender las complejidades de la evolución de este país. Está escrito desde una perspectiva marxista y, desde luego, no se contenta con explicaciones simples. Se examina detalladamente el camino que va desde la revolución de 1949, en un país en gran medida agrícola, hasta la enorme economía capitalista actual. El autor examina minuciosamente cada paso del proceso. Sus conclusiones se apoyan en numerosos ejemplos y datos estadísticos. Aunque vive en Hong Kong y ha viajado por todo el país, el autor ha tenido que luchar para sortear la rigidez de la censura y, a menudo, las mentiras directas de la burocracia gobernante. El libro representa años de investigación y a ratos no es de lectura fácil. Sin embargo, aparece como una contribución importante al estudio de China y la lucha de clases que irrumpe continuamente por encima de todas las barreras oficiales y la represión.

China encabeza la carrera mundial por las materias primas en África, Australia y, cada vez más, también en Sudamérica. Ha invertido enormes cantidades de dinero en las infraestructuras de muchos países, adquiriendo paralelamente grandes extensiones de terreno. Esta salida al mundo ha venido seguida de una política exterior más contundente y de una fuerte ampliación de su capacidad militar. Este crecimiento origina en todas partes posibles conflictos con Occidente, especialmente EE UU. La magnitud de la población china y su poderío industrial multiplican su impacto. Por ejemplo, un pequeño descenso de la producción agraria nacional daría lugar a un fuerte aumento de la demanda de productos agrarios en el resto del mundo, con los subsiguientes aumentos de precios. Con sus 1.300 millones de habitantes, estas variaciones menores generan inevitablemente fuertes carestías de alimentos en el mundo exterior.

China se ha convertido en la fábrica del mundo. «China supera a EE UU en consumo de mineral de hierro desde 1999, en teléfonos móviles desde 2001, en consumo de cerveza y cobre desde 2002, en consumo de energía y ventas de coches desde 2010.» Esto no tiene que ver tan solo con las exportaciones, sino que se calcula que el comercio minorista nacional chino sobrepasará al de EE UU en 2014. Hasta un cuarto de la clase obrera industrial mundial –400 millones de trabajadores– se encuentra en China. Actualmente existe una relación financiera compleja entre China y Occidente, principalmente con EE UU, aunque también, y cada vez más, con Europa. Los bancos chinos compran bonos que les ayudan a financiar sus exportaciones. Esto genera una interdependencia mutua, pero también una mayor vulnerabilidad a los problemas del otro y conflictos potenciales. En los últimos años, China se ha esforzado progresivamente por reducir su dependencia del dólar. El uso del dólar como moneda de reserva internacional proporciona a EE UU una enorme ventaja económica.

El mayor interés del libro radica en que muestra cómo la dinámica en el interior de China afecta a lo que ocurre fuera; la mayoría de informaciones occidentales describen el crecimiento de China como una especie de gigantesco “peligro amarillo” que amenaza a la civilización. Muchas de estas informaciones recuerdan a las que hace una veintena de años afirmaban que Japón iba a superar inevitablemente a EE UU, pero estas nuevas narrativas, que no tienen en cuenta la evolución de las relaciones de clase en el interior de China, no son más que versiones descriptivas del orientalismo.

Au Loong detalla las conquistas obtenidas por la clase obrera tras la revolución de 1949. Fueron conquistas reales, a pesar del control ejercido por la burocracia a través del Partido Comunista Chino. Los trabajadores y trabajadoras contaban con un empleo fijo de por vida y atención sanitaria, y sus hijos tenían acceso a la educación. Las mujeres conquistaron un mayor grado de igualdad. Muchas de estas reformas, sin embargo, no se hicieron extensivas al campesinado; la población del país estaba controlada mediante un sistema de pasaportes internos que aseguraba que el enorme número de campesinos permanecieran en sus aldeas. Este sistema fue la clave que permitió a la burocracia controlar a la clase obrera cuando decidió optar por la privatización y el capitalismo. Los trabajadores y trabajadoras perdieron su seguridad en el empleo y muchos de sus privilegios. Más de 60 millones perdieron el puesto de trabajo. Cientos de millones de campesinos y campesinas entraron a trabajar en las fábricas en condiciones de semi-esclavitud. Constituyeron un gigantesco ejército de reserva laboral.

Al carecer siquiera de la protección limitada que gozaban los trabajadores, podían ser despedidos y devueltos a sus aldeas. Sus hijos no tenían derecho a la educación. Esta enorme afluencia de mano de obra a las zonas industriales comportó el deterioro de los salarios y de las condiciones de trabajo para todo el mundo. Los sindicatos oficiales chinos no hicieron casi nada por proteger a las y los trabajadores, y al principio incluso se negaban a reclutar a la gente campesina que acudía a las fábricas. Los sindicatos colaboraron estrechamente con las patronales y, en muchos casos, eran éstas las que nombraban a los representantes sindicales. Más tarde, los sindicatos se vieron forzados a reclutar a la gente inmigrante y a protestar por sus condiciones de trabajo, aunque normalmente en forma de amables peticiones a la dirección de las empresas y con el fin de evitar cualquier acción directa por parte de los trabajadores. Incluso estas formas de protesta eran más bien la excepción.

El autor insiste mucho en el grado de corrupción. No existen estadísticas económicas fiables y la totalidad de los medios están controlados por el Estado. La burocracia estaba decidida a evitar lo que a su juicio fueron los errores cometidos en Rusia pero, también, a sacar provecho de la inmensa riqueza que se estaba generando. Las empresas estatales fueron privatizadas paso a paso y las plantillas vieron degradadas sus condiciones de trabajo, mientras que el Partido Comunista Chino reforzaba su control sobre el conjunto de la sociedad civil. En el centro del proceso hubo un enorme fraude a los trabajadores y trabajadoras y un atraco al Estado. Este robo afectó al conjunto del tejido social.

En la presentación de su libro en el Reino Unido, Au Loong describió un viaje en tren a Guangzhou (Cantón), en la provincia de Guangdong, en 1985. Por entonces, todos los niveles de la burocracia habían creado sus propios negocios. En la estación había muchas personas con carteles anunciando los hoteles de la localidad. Anunciaban con orgullo que este u otro hotel lo gestionaba el ministerio de Enseñanza, la policía local, el ministerio de Transporte, etc. Sin embargo, el dinero que ganaban no revertía en el Estado, sino que acababa en los bolsillos de los burócratas locales. Cuando uno examina a estas empresas más de cerca, la cosa se vuelve aún más turbia. Por ejemplo, el servicio de bomberos vendía material de seguridad a las fábricas locales; si estas decidían comprar el material a otros proveedores, pronto se veían abocadas al cierre a raíz de una inspección del departamento de seguridad e higiene que, a cambio, recibía su tajada del servicio de bomberos. Todo intento de reclamar provocaba una visita de la policía local. Au Loong eligió el hotel de la policía: le pareció que sería el más seguro.

Una de las principales tesis teóricas subyacentes a la exposición de Au Loong radica en la caracterización el régimen chino como un capitalismo burocrático. Después de examinar las distintas descripciones y análisis del Estado, constata que hay por lo menos 18 caracterizaciones diferentes. Au analiza en detalle todas las que afirman que queda algún núcleo socialista dentro del régimen, que suele ubicarse en una especie de espíritu místico en el interior del Partido Comunista. Su estudio minucioso de la política económica del Estado, del partido y de los intereses de las grandes empresas demuestra su unidad fundamental y en muchos casos incluso personal.

Los sucesos de la plaza de Tiananmen se examinan con cierto detalle, en particular las contradicciones que surgieron entre los estudiantes que dirigieron las manifestaciones y la subsiguiente implicación de cientos de miles de trabajadores, entendiendo algunos que esto socavaba lo que ellos consideraban una lucha por la pura democracia. Después de salir de China a raíz de la represión que se abatió sobre el movimiento, estos se mostraron sumamente hostiles al socialismo. La burocracia china se hizo cargo de la inminente posibilidad de un levantamiento e incrementó su control sobre la sociedad civil y aceleró el giro a la privatización.

Hay algunos capítulos importantes sobre el Tíbet y el nacionalismo, sobre los diferentes focos semilegales de crítica liberal del régimen y un interesante artículo de Pierre Rousset sobre el maoísmo/1. Bai Ruixue aporta mucho material sobre la resistencia actual y sobre la Federación Sindical China; Bruno Jetin examina las limitaciones del ascenso de China. El libro contiene una colección de artículos, algunos ya publicados con anterioridad y otros escritos especialmente. Debido a ello hay algunas repeticiones y aunque contiene amplias referencias, no incluye ningún índice. Comprende un glosario muy útil. Se podría haber insistido más en el impacto ecológico de la transición a un sistema capitalista burocrático y sus efectos sobre las mujeres. Este libro bien editado es el primero de una colaboración con Merlin Press y es una lectura fundamental para cualquier activista que desee comprender los acontecimientos actuales en China.

http://socialistresistance.org/5194…


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