Posted by: anotherworldip | 06/22/2013

turquía4

Turquía: Por algo más que un parque y una litrona

Las movilizaciones turcas se registran también en barrios obreros de ciudades como Estambul

Si las manifestaciones persisten, podrían afectar a Erdogan de cara a las elecciones presidenciales de 2014

Estados Unidos teme que ante las protestas, el gobierno turco reduzca su implicación en Siria

Olga Rodríguez 

06/06/2013 – 20:54h

Manifestantes levantan una barricada en Estambul. (6 de junio, EFE)

Manifestantes levantan una barricada en Estambul. (6 de junio, EFE)

Resulta cuanto menos paradójico recordar cómo el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan quiso aprovechar las revueltas árabes de 2011 para confirmarse como un líder regional y presentar el llamado “modelo turco” como la alternativa ideal para los países árabes. Ahora, sin embargo, las protestas se registran en su país y las autoridades policiales turcas no han dudado en emplear la violencia contra los manifestantes.

Algunos medios de comunicación presentan el conflicto en Turquía como un movimiento compuesto exclusivamente por jóvenes laicos de clase media, hartos del islamismo conservador del gobierno de Erdogan. De hecho se menciona a menudo el decreto impuesto recientemente que limita la compra de bebidas alcohólicas como uno de los factores desencadenantes de las protestas. La realidad, sin embargo, es algo más compleja.

1.- Hace unos días más de 10.000 manifestantes tomaron las calles de Ümraniye, un barrio obrero situado en la parte asiática de Estambul. A la clase trabajadora se le supone más ligada al islamismo, y por tanto, al partido de Erdogan. Sin embargo, las protestas en ese barrio han sido contundentes. Miles de personas levantaron barricadas y cortaron el tráfico en plena autopista.

Un vehículo de lujo ignoró las barreras y prosiguió su marcha, atropellando y matando a uno de los manifestantes, un joven de 19 años, trabajador en una fábrica, y miembro de la agrupación dehackers socialistas Redhack. Además resultaron heridos otros dos manifestantes, uno de ellos integrante de la Plataforma Solidaridad Socialista.

La identidad de este trabajador fallecido, al igual que la de muchos otros manifestantes, nos ayuda a entender que las protestas no solo están protagonizadas por una elite laica socialdemócrata y que las causas de las mismas no se reducen solo a la defensa de un parque o de la libertad para beber alcohol.

2.- La represión ejercida por la policía turca, conocida en la región por su brutalidad, ha sido sin duda uno de los desencadenantes que consolidaron las protestas. En Ankara en una sola noche, y según datos del Comité de Profesionales Médicos, 441 personas resultaron heridas de gravedad, y 15 de ellas permanecen en situación crítica.

3.- El próximo año se celebrarán elecciones presidenciales en Turquía. El primer ministro Erdogan pretende presentarse como candidato a la presidencia. 

“No solo quiere ser presidente, sino también introducir una especie de presidencialismo que concentre el poder en sus manos”, advierte el profesor de ciencias políticas Sahin Alpay.

4.- Tras once años en el poder, el gobierno de Erdogan sufre cierto desgaste a causa de sus políticas represivas y de los límites a la libertad de prensa. Desde 2009 más de 8.000 políticos pro kurdos, abogados, profesores, escritores y periodistas han sido arrestados con cargos por terrorismo.

5.- Las políticas neoliberales de Erdogan también han indignado a ciertos sectores. Se han privatizado empresas públicas -de telecomunicaciones, aerolíneas, tabacalera, red eléctrica, bancos o recursos hídricos- terrenos públicos, autopistas y peajes.

La demolición del parque Gezy, origen de las protestas, forma parte de un plan urbanísticocalificado como neoliberal por algunos manifestantes y analistas y que incluye la construcción en la plaza Taksim de un centro comercial, la eliminación de accesos peatonales a la plaza y por tanto la imposibilidad de protestar o de congregarse en un lugar tradicional de manifestación.

Por otro lado, la distancia entre ricos y pobres no se ha visto beneficiada por la estabilidad económica. En 2011, siendo Turquía la economía que más rápidamente crecía de Europa, el 20% más rico gozaba de aproximadamente la mitad de la riqueza del país, mientras que el 20% más pobre solo tenía el 6%. 

6.- Otra de las lecturas que se está haciendo, sobre todo a nivel interno, es el análisis ya manido que presenta a los militares como alternativa indiscutible al gobierno islámico moderado de Erdogan.

El partido conservador de Erdogan logró hacer frente al gran poder que acumulaba el Ejército turco, tradicionalmente laico e influyente en la política desde la Primera Guerra Mundial. Durante el mandato de este gobierno las Fuerzas Armadas turcas perdieron el pulso contra Erdogan y de hecho varios altos mandos fueron arrestados y juzgados, acusados de pretender desestabilizar el país.

7.- En 1997 se registraron grandes protestas lideradas por la izquierda, que fueron aprovechadas por los militares para forzar al gobierno islamista a abandonar el poder. Diversos manifestantes han expresado su temor a que ciertos sectores aprovechen la coyuntura actual para exigir la intervención de los militares.

8.- “Estamos contra este gobierno no porque sea islámico, sino porque es conservador y neoliberal. No queremos que sea derrocado por unas fuerzas armadas que nadie ha elegido. Queremos que sea derrocado por la fuerza masiva del pueblo”, ha indicado Ozan Tekin,periodista de izquierdas, participante en las protestas desde el inicio.

Su afirmación no es aislada y muestra la preocupación que existe entre los activistas por evitar que se reduzca el análisis de la actualidad a una cuestión de islamistas versus seculares pro Ejército.

9.- Por último, es importante tener en cuenta el marco regional en el que se registran estas protestas, con Turquía implicada activamente en el conflicto sirio, donde están involucrados, de un modo u otro, países como Irán, Irak, Líbano, Qatar o Arabia Saudí, además de varias potencias occidentales y Rusia.

Turquía, miembro de la OTAN y aliado de EEUU, comparte frontera con Siria y ha mostrado su apoyo a los rebeldes sirios. Al igual que desde Líbano o desde Irak, desde territorio turco también entran armas para los rebeldes. La frontera turca es puerta clandestina hacia Siria de combatientes y armamento.

Esta semana Erdogan ha llegado a decir que sospecha que “grupos terroristas” -incluido el que asumió la responsabilidad de un atentado contra la embajada de EEUU en Ankara el pasado febrero- manipulan las protestas en Turquía y que los servicios secretos turcos están buscandovínculos entre las manifestaciones y “potencias extranjeras”, insinuando la existencia de una relación entre la posición turca frente a Siria y el estallido de las movilizaciones contra su gobierno.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, ya ha dicho que confía en que los problemas domésticos no impidan a Ankara ejercer su papel ante el conflicto sirio. “Espero que el canciller y el primer ministro turco sigan involucrados en el esfuerzo para resolver lo que está sucediendo en Siria”, ha indicado.

Los análisis reduccionistas e interesados se suceden. Frente a ellos, las protestas en la calle siguen poniendo en evidencia al primer ministro turco.

Al contrario que las revueltas árabes de 2011, estas manifestaciones en Turquía no se dan en un escenario dictatorial ni demandan de forma masiva “la caída del régimen”. El nivel de confrontación tampoco es el mismo: Hay que tener en cuenta que solo en los primeros días del estallido de las revueltas en Egipto hubo cientos de víctimas mortales.

Pero sin duda este nuevo movimiento social turco, heterogéneo, está dañando la imagen de Erdogan, puede truncar sus planes de cara a las elecciones presidenciales de 2014 y, dependiendo de su capacidad organizativa y de su habilidad para fijar objetivos, dar origen a una nueva fuerza en la calle dispuesta a influir en el futuro del país.

 

fuente:

http://www.eldiario.es/zonacritica/Turquia-parque-litrona_6_140395980.html

 

TURQUÍA: ENTREVISTA A ÉLISE MASSICARD

“Una movilización diferente que

escapa a los partidos”

PIERRE POUCHOT

 

Prosigue la movilización contra el gobierno en Turquía. El lunes 3 de junio, la policía turca ha utilizado de nuevo gases lacrimógenos para dispersar a un millar de manifestantes en Ankara. Los disparos se han producido cuando los manifestantes, en su mayor parte jóvenes y estudiantes, se reunían en la plaza Kizilay, corazón de la capital y teatro el domingo de violentos enfrentamientos. Según las organizaciones de defensa de los derechos humanos, la violencia ha provocado más de un millar de heridos en Estambul y al menos 700 en Ankara. Según la Asociación Turca de Médicos, un joven manifestante turco de 20 años ha muerto en una colisión con un taxi en el curso de una manifestación. En París, hay un llamamiento a manifestarse el martes a las 14 horas cerca de Châtelet, lanzado en Facebook por un comité de apoyo a los manifestantes turcos bautizado como “Resistambul”.

Antes de partir de gira por el Magreb, Recep Tayyip Erdogan ha lanzado un llamamiento a la calma tras las violentes manifestaciones que han provocado varios centenares de heridos y dado lugar a más de 1700 detenciones. “Estad en calma, tranquilos, y encontraremos una solución a todo esto”. Las manifestaciones comenzaron la semana pasada, cuando los primeros bulldozers hicieron su aparición en el parque Gezi en la plaza Taksim, que el alcalde de la ciudad, cercano al primer ministro, quiere remodelar completamente. Este proyecto está denunciado por numerosos urbanistas, arquitectos y ecologistas que han logrado una primera victoria el viernes con la decisión de un tribunal administrativo de Estambul de suspender el proyecto de reconstrucción del cuartel. El movimiento ha tomado amplitud a partir de ahí, en particular debido a la represión policial, denunciada por la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch.

AunqueTurquía está sacudida desde el jueves por un movimiento espontáneo de una amplitud jamás vista en el país, el régimen del partido de la justicia y del desarrollo (AKP), en el poder desde 2002, no es el de Ben Alí en Túnez o el de Mubarak en Egipto. La vida política turca sigue el ritmo de las citas electorales y democráticas regulares, que han permitido mostrar la fuerza de movilización del partido del primer ministro Recep Erdogan desde hace 12 años. A falta de ser el signo de una improbable “primavera árabe” a la tunecina, las movilizaciones de estos últimos días pueden sin embargo permitir a las organizaciones progresistas retomar contacto con su electorado, tras haber sido duraderamente marginadas de la escena política.

Entrevista con Élise Massicard, investigadora asociada al CERI-Sciences-Po y al Instituto de Estudios Anatolianos, que vive en Estambul.

¿Como describiría la composición de las manifestaciones que parecen heteróclitas y muy diferentes según las ciudades de Turquía?

Elise Massicard. En general los perfiles de la gente que se manifiesta son muy diferentes, incluso durante el fin de semana, cuando las organizaciones de izquierdas han ocupado un lugar preponderante. Varios sindicatos están presentes. En Estambul, en Taksim, las consignas son múltiples, contra el proyecto urbano del parque, por la dimisión del gobierno y del primer ministro. Y luego, hay grupos que se han incrustado en el movimiento, pero siguen siendo marginales. El CHP (oposición kemalista) ha impulsado las concentraciones, igual que grupos de forofos de fútbol, de izquierda radical, de estudiantes. En las demás ciudades, ocurre lo mismo, los resortes de la movilización son diferentes de una ciudad a otra.

La oposición kemalista y las organizaciones de izquierdas han quedado en gran medida marginadas desde hace doce años por la popularidad y los éxitos políticos del AKP. ¿Son estas manifestaciones un giro desde este punto de vista?

Los grupos de izquierda no han desaparecido nunca, pero para ellos era complicado ser visibles. Se les veía sobre todo en ocasión de los desfiles del 1 de Mayo. Con estas manifestaciones han encontrado un escenario en el que hacerse oír. De hecho, creo que la mayor parte de los turcos no conocen a esas organizaciones. Hasta hoy, mucho “descontento de izquierdas”, si puedo decirlo así, no encontraba expresión en el campo político. Se expresa hoy en Taksim. Lo que es importante, una vez más, es la movilización de mucha gente diversa, en absoluto ligada a partidos, y que no se había manifestado jamás en Turquía en el pasado.

¿Diría Vd, como se ha leído en una parte de la prensa turca, que ese movimiento obedece a la diferenciación tradicional entre militantes y simpatizantes kemalistas/musulmanes conservadores del AKP? O, al contrario, como Vd parece decir, ¿estas manifestaciones trascienden las diferenciaciones políticas clásicas para rehabilitar las movilizaciones sociales en Turquía?

El AKP es el gran ausente, por supuesto, de estas manifestaciones. Pero el kemalismo no tiene nada que ver con las motivaciones que han empujado a los turcos a las movilizaciones. En ellas hay, por ejemplo, nacionalistas kurdos. Así pues, es algo bastante más amplio. ¿Es una movilización de carácter social? No estoy segura. Es más un descontento contra los métodos autoritarios del gobierno, la represión policial, el hecho de que las movilizaciones no son jamás oídas, de que es imposible influir en el gobierno. Finalmente, la forma en que el proyecto urbano ha sido puesto en pie es típica de este modo de gobernanza del AKP: ninguna concertación, lazos muy fuertes con grandes grupos, la idea de un capitalismo triunfante y omnipresente en el corazón del proyecto del gobierno. Y al margen de ello, no se puede decir que las consignas de carácter social estén masivamente presentes.

Si se sigue a los principales comentaristas en las redes sociales, se tiene el sentimiento de que los manifestantes dirigen su cólera directamente contra el primer ministro Erdogan, su forma de gobernar y de orquestar el debate público en Turquía. La firmeza con la que ha respondido a las manifestaciones, y el hecho de que algunos de sus ministros, como el de asuntos exteriores, Ahmet Davotuglu, o incluso el presidente turco, hayan lamentado la represión del viernes tiende a confirmar esta “personificación” de la protesta. ¿Como lo explica Vd.?

Esta focalización en Erdogan ha ha sucedido desde del comienzo de la movilización. Es debida esencialmente a sus discursos, que han sido duros. Ha defendido el proyecto de reordenación de la plaza Taksim, pero sobre todo ha deslegitimado a la oposición, insultando incluso a los manifestantes. Se ha criticado mucho en Turquía la ley aprobada recientemente contra el alcohol, que aumenta, en particular, los impuestos. Él persiste, y continúa diciendo en la televisión que toda persona que bebe un vaso de alcohol es un borracho.

Entre el sábado y el domingo, se han visto pancartas en los edificios de la Istiqlal (una de las principales calles peatonales de Estambul) con insultos contra Erdogan, que ha jugado a la polarizacion sobre su persona.

¿Puede esto perjudicarle a medio plazo en el seno de su partido? La cuestión de la sucesión no se ha planteado verdaderamente, ya que es el personaje omnipresente y el árbitro del AKP desde hace ya doce años. Incluso el AKP pensaba construir entorno suyo su futuro proyecto político. Nadie se ha expresado por ejemplo en el seno del partido contra el proyecto de modificación de la constitución, y la transformación del régimen turco en un régimen presidencial como el francés, con Erdogan a su cabeza.

Erdogan controla el AKP, sigue siendo absolutamente central, está en el corazón de todas las decisiones. Y de hecho, el AKP conserva una capacidad de movilización enorme, aunque Erdogan no haya verdaderamente recurrido a ella.

Hay que señalar que el AKP no está sin embargo desprovisto de corrientes, y que incluso si su vida interna es completamente invisible desde el exterior, el partido está atravesado por debates. En particular, el empleo de la fuerza contra los manifestantes ha suscitado reservas, y el propio Erdogan ha reconocido que había sido abusivo.

Cuando se consideran las declaraciones de Erdogan, hay que tener en cuenta el papel de los medios turcos, que no se mide bien desde el extranjero. Los medios dominantes en Turquía han hablado extraordinariamente poco del movimiento. Desde este fin de semana, la cobertura sigue siendo modesta, y focalizada en las escenas de violencia, en los gritos.

Por eso, los manifestantes se expresan mucho en las redes sociales, donde son a menudo parasitados por rumores. Es una verdadera batalla por la información. Y el ciudadano medio que mira la televisión o lee su periódico tiene una visión sesgada, cuando escucha los discursos de Erdogan repetidos constantemente. Ese filtro es importante cuando se reflexiona sobre las consecuencias del movimiento.

Según Vd, ¿no está claro que el movimiento social vaya a tener continuidad?

No es evidente. Ha habido una enorme movilización popular y espontánea, que no se había visto jamás en Turquía. Fue muy impresionante. Este lunes, la gente vuelve al trabajo. Hay algunos llamamientos a la huelga, pero esto sigue siendo esporádico. Son ahora las organizaciones las que toman el relevo, y vista su debilidad, no se sabe muy bien cómo van a poder mantener el movimiento.

A medio plazo, ¿puede verse amenazada la agenda política de modificar la constitución para llevar a Erdogan a la presidencia? Y, ¿hay una oportunidad para las organizaciones de izquierda o progresistas en Turquía para influir de nuevo políticamente en Turquíade y de salir de la alternativa burguesía kemalista /clase popular cercana al AKP?

El proyecto de constitución es discutido en el seno del partido AKP y de la Asamblea, donde es mayoritario. La articulación de la movilización con los partidos no es por tanto evidente. Luego, se trata de que la modificación de la constitución sea objeto de un referéndum. Si un rechazo del autoritarismo del poder tal como ha aparecido en Taksim se prolonga en el tiempo, el proyecto de presidencialización del régimen podría tener problemas. Pero hoy ese referéndum no está ni siquiera confirmado. Se avanza un poco a tientas…

Hay sin embargo que tener presente que el AKP sigue siendo un partido extremadamente poderoso y popular en Turquía. Muchos turcos le están agradecidos por haber aportado un real desarrollo económico, pues han visto mejorarse su nivel de vida durante el decenio precedente. Es sobre todo a escala internacional que el AKP está un poco desacreditado, con esta idea del modelo turco que el poder ha vendido tan bien. Loss periódicos turcos sacan hoy en titulares la bajada significativa de la Bolsa, eso quizá podría hacer retroceder al AKP.

En cuanto a las organizaciones políticas de izquierda, han encontrado en efecto una posibilidad de estructurarse, de abrirse a un descontento social que les supera y al que no han respondido hasta ahora. Hacerse portavoz de este movimiento es un desafío que la izquierda debe aceptar, ya que estos últimos años ha sido acusada de haberse desconectado de los turcos y de sus problemas. Pero tiene ahí una oportunidad única, que no se había presentado en el pasado, de acercarse a su electorado.

3/06/2013

http://www.mediapart.fr/journal/international/030613/en-turquie-une-mobilisation-heteroclite-qui-echappe-aux-partis

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article8015

 

 

 

Revueltas y violencia policial

MASIS KURKÇUGIL

 

El movimiento espontáneo que se desencadenó en Estambul (la noche del 30 de mayo) ha adquirido una dimensión sin precedentes en la historia del país y se extiende ya a 67 de las 85 de sus ciudades.

Todo comenzó cuando un grupo de ciudadanos decidió ocupar pacíficamente el parque Gezi, en pleno centro de Estambul, para expresar su oposición a la remodelación del mismo y al desplazamiento de los árboles del parque para la reorganización del terreno. Según las declaraciones del primer ministro Erdogan, el parque Gezi sería objeto de un proyecto de reordenación urbanística que comprende la reconstrucción, como centro comercial de lujo, de un cuartel otomano de artillería que había sido demolido en 1909 a causa del levantamiento restauracionista, , contra la Revolución de los Jóvenes Turcos de 1908 y cuyas ruinas habían sido definitivamente destruidas en 1940. Ese proyecto también ha sido denunciado por numerosos especialistas entre los que se encuentran arquitectos, urbanistas y ecologistas.

El viernes 31 de mayo, el mismo día que un tribunal administrativo de Estambul tomó la decisión de suspender el proyecto de reconstrucción del cuartel, la policía atacó a los pacíficos ocupantes del parque Gezi y los expulsó. La agresión policial suscitó una amplia reacción por parte de los habitantes que se solidarizaron con los ocupantes del parque. Tras violentos enfrentamientos, la policía que tuvo que abandonar el parque, que quedó libre el 1 y 2 de junio, también perdió el control de la plaza de Taksim. Las escaramuzas continúan día y noche en numerosos barrios del centro de Estambul.

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que está en el poder desde hace diez años, ha tomado un cariz autoritario, excluyendo a a quienes no estén en su campo y provocando, sobre todo, la reacción de amplios sectores de la juventud contra sus políticas neoliberales.

Estas cuestiones, , junto a la intervención de la policía que entró en el parque para expulsar brutalmente a la gente con sus niños incendiando sus tiendas de campaña, pueden ser consideradas como los elementos que han dado lugar a esta explosión espontánea. En gran medida, todos ellos han proporcionado la chispa que era necesaria para desencadenar la explosión.

El AKP que tiene una base electoral confortable del cincuenta por ciento y que está en el poder desde hace diez años, ha sufrido una primera derrota y ésta se ha dado en la calle. Las políticas del AKP, que es considerado como un partido que ha realizado importantes cambios para la mitad de la población y acababa de sentarse con los kurdos para iniciar las negociaciones con el fin de encontrar una solución pacífica a la cuestión nacional, hasta ahora no eran contestadas más que por sectores de izquierda militantes pero poco influyentes. Es en este contexto cuando un conjunto de gente heterogénea y difícilmente definible ha conquistado el centro de la ciudad tras haberse enfrentado valientemente con la policía.

A pesar de importante participación en las manifestaciones de los sectores kemalistas laicos o de los grupos de izquierda descontentos con el poder del AKP, la mayoría de los manifestantes es gente de 20-30 años que participa por primera vez en una lucha política. También hay que subrayar el hecho de que eran mujeres jóvenes las que ocupaban las primeras filas durante los enfrentamientos con la policía. Los barrios de pobres próximos al centro han facilitado la participación en las manifestaciones de la juventud que vive en ellos.

La gente de todas partes se dirigía hacia el centro de la ciudad. Al alba, un importante convoy de gente atravesó el puente del Bósforo a pie y se sumó a los demás manifestantes. Incluso si ha sido algo limitado, algunos miembros del partido de extrema derecha MHP también tomaron parte en las manifestaciones, pero la dirección del partido les ha dado inmediatamente la orden de abandonarlas. En las manifestaciones hay una mezcla de mujeres jóvenes que llevaban el fular, de “musulmanes anticapitalistas”, de forofos de clubs de fútbol, de grupos LGTB, de kurdos, de kemalistas y, sobre todo, de quienes anunciaban a Tayyip Erdogan “nosotros también estamos aquí, nosotros existimos”.

Las consignas importantes eran “Tayyip dimite”, “juntos contra el fascismo”, “no es más que un comienzo, la lucha continúa”. Sin embargo, la multitud no ha expresado ninguna reivindicación clara. Incluso si la Iniciativa de Taksim exigió la dimisión del ministro del interior, esta reivindicación no está aún muy extendida entre la masa. Lo que es más importante es el hecho de que, por primera vez, centenares de miles de personas van, de una forma independiente, a las plazas públicas (sin que sean convocadas por los partidos, sindicatos o el Estado) para oponerse a las políticas de un gobierno que, cada vez más, adquiere un cariz autoritario.

Incluso si las reivindicaciones sociales no han aparecido todavía, es muy evidente que la puesta en marcha de las políticas neoliberales y autoritarias es la que provoca la indignación de las masas.

La revancha del 1 de mayo o las guerras de la memoria

El pasado 1 de mayo el gobierno cerró la plaza de Taksim, que tiene una importancia simbólica, a las manifestaciones con el pretexto de los trabajos que se desarrollan en ella; también paralizó el transporte marítimo y por carretera con el fin de impedir las manifestaciones de ese día, desplengado policías por todas partes. Fruto de la adopción por el gobierno de un método como el que utiliza Putin para asfixiar a la oposición social, la ciudad había quedado paralizada.

Hay una guerra entre la izquierda y el gobierno en torno a la memoria de la plaza de Taksim, que es conocida como plaza del 1 de mayo. Frente a una izquierda que desearía perpetuar la memoria de las 42 personas que cayeron en esta plaza el 1 de mayo de 1977, así como los ideales de la clase obrera, el gobierno, reconstruyendo el cuartel de artillería y transformándolo en centro comercial, trata de “revivificar la historia y de crear su propia legitimidad histórica.

Humillando a la gente que acude a las manifestaciones a los que llama “bribones” y “provocadores”, Erdogan ha revelado hasta qué punto era “consistente” cuando se oponía a la represión israelí en Gaza o cuando criticaba a Asad en Siria. Los dos próximos años tendrán lugar las elecciones municipales y legislativas, así como las elecciones presidenciales. Según numerosos analistas, es casi seguro que Erdogan salga elegido como presidente. Un Erdogan que trataría de realizar una enmienda constitucional para establecer un régimen presidencial como el de Putin.

Sin embargo los últimos acontecimientos han sido una derrota inesperada para él. Hacia delante, es necesario que se den nuevas experiencias de masas.

06/06/2013

http://www.npa2009.org/node/37513

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article8013

 

 

Testimonio de la revuelta popular

masiva

ASIYE RIBAN

 

Algo increíble ha ocurrido en Turquía esta noche. Todo ha comenzado con una pequeña manifestación en el parque Gezi contra su proyecto de demolición para construir en él un centro comercial. Ese parque se encuentra en el centro del barrio histórico de Estambul, en la plaza Taksim.

Esta plaza es también un símbolo del movimiento obrero turco y cada año, el 1 de Mayo, tienen lugar en ella enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. Es un lugar importante que queremos recuperar. Las manifestaciones están prohibidas en este parque. Defenderle tiene una importancia considerable pues no podemos aceptar que sea transformado en centro comercial. Además, este parque cuenta con magníficos árboles, muy viejos, y es uno de los raros lugares verdes de la ciudad.

Occupy Gezi

Así pues, todo ha comenzado con un pequeño grupo de jóvenes ecologistas que defendían esos árboles. Esa concentración se ha mantenido y no ha dejado de crecer desde el lunes 27 de mayo. La policía ha atacado al grupo y los ha echado. El viernes por la mañana, la policía ha realizado un ataque muy violento. Personas que no estaban en la manifestación se han unido a los manifestantes para apoyarles.

Durante todo el día la situación se ha agravado, la represión policial se ha hecho más brutal aún; gases pimienta, lacrimógenos, disparos con municiones de plástico duro, chorros de agua a muy alta presión y centenares de policías. Durante toda la jornada hemos tenido mucho miedo de que hubiera habido numerosos muertos. Y ha ocurrido. Dos personas han muerto.

Esto ha constituido el punto de no retorno para el pueblo de Estambul. Gracias a que era el final de la jornada del viernes, mucha gente se ha sumado a la plaza Taksim después de su trabajo. Primero 10.000, luego 20.000 personas, y su número ha aumentado según pasaban las horas. La policía, aún muy segura de sus propias fuerzas, ha continuado atacando brutalmente a la multitud. Era realmente una situación de guerra. Cerca de 250.000 personas se han concentrado entonces en Estambul. Pero continuábamos teniendo miedo de que la policía golpeara aún más duro, utilizara munición real y multiplicara el número de muertos.

Y entonces se ha producido algo mágico. Gente que era consciente de ese peligro ha comenzado a defender al pueblo que luchaba en Taksim. Durante ese tiempo, manifestantes de la plaza Taksim han invadido otras calles. En el vecindario, la gente ha empezado a hacer señales con las luces, luego hablando entre ellos, luego saliendo de sus casas. Todo ha ocurrido solo en unas pocas horas…. y ahora, las manifestaciones se han extendido por toda Turquía.

El gobierno AKP puesto en cuestión

Se diría que nadie duerme esta noche. Más de un millón de personas están ahora en las calles de Estambul. Todo está a rebosar y los manifestantes marchan de nuevo hacia la plaza Taksim. En Ankara el pueblo marcha hacia el Parlamento y en las demás ciudades se dirigen hacia las sedes del AKP (partido en el poder).

La policía ataca cada vez con más dureza y hay una escalada en el uso de la fuerza. La gente ha empezado iracunda, pero cada vez se vuelve más confiada. Retrocede un momento cuando les lanzan los gases químicos, pero continúa luego adelante.

El gobierno del AKP está ahora directamente puesto en cuestión. Es la primera vez que algo de este tipo ocurre en Turquía bajo este gobierno. Aún ayer por la noche, parecía una especie de movimiento “Occupy”, pero ahora, es una protesta popular masiva que se manifiesta contra el gobierno para pedir su dimisión.

Taksim-Tahrir

Habrá que analizar más tarde la naturaleza del movimiento, pero por el momento parece evidente que es un levantamiento por la democracia… Quién sabe, quizá Taksim sea la próxima plaza Tahrir en los próximos días. Las reivindicaciones van a construirse en el interior del movimiento.

Hay el riesgo de que el movimiento sea recuperado por la izquierda reformista nacionalista. Eso dependerá también de las ciudades kurdas. Si se unen al movimiento, lo que parece que están comenzando a hacer, entonces podríamos combinar este levantamiento por la democracia con un verdadero proceso de paz en Turquía. Quizá la paz no pueda llegar más que de un levantamiento de este tipo y esto a pesar de que el oeste del país está dominado por el momento por tendencias nacionalistas.

Si se me hubiera preguntado ayer por la mañana si pensaba que algo de esta amplitud iba a ocurrir, habría respondido seguramente que no. Era magnífico ver a ese pueblo tomar cada vez más confianza en su poder y en su combate mientras resistía colectivamente.

Los habitantes de los barrios son muy solidarios con los manifestantes. Todos los comerciantes intentan ayudar y proporcionar lo necesario para atender a la gente.

Parece que hay más de 150 policías en Estambul que han dejado de gasear a la gente y se han unido a los manifestantes y algunos han declarado que dimitían de la policía. Un chófer de autobús que estaba al volante de un autobús municipal ha dirigido su vehículo contra un blindado de la policía para bloquearle y crear una barrera entre la policía y los manifestantes.

¡Hay tantas esperanzas en lo que está ocurriendo!

Estambul, 1 de junio de 2013


¡Las mujeres también resisten!

¡Las mujeres se rebelan! ¡Y no nos detendréis con gases, tanques y porras! Las mujeres resisten con los demás grupos oprimidos desde hace dos días. Trabajadores, kurdos, LGBT, alauitas, musulmanes, no musulmanes, ateos y todos los oprimidos/as, explotados/as, insultados/as y condenados/as como “traidores” están rebelándose en Turquía. La resistencia que ha comenzado en el parque Gezi de la Plaza Taksim en Estambul está desbordándose y extendiéndose a numerosas ciudades.

Nosotras, las mujeres, estamos en primera línea de esta resistencia. Nos sumamos a la rebelión porque:

– El primer ministro Tayyip Erdogan y su camarilla han intentado promover el linchamiento de las mujeres por los hombres;

– Han tolerado el asesinato de mujeres por hombres con su ley sobre las “provocaciones injustificadas”;

– No han abierto lugares de acogida para permitir a las mujeres escapar a la violencia doméstica de los hombres;

– Han estigmatizado a las mujeres violadas y acosadas tratándolas de inmorales y de no castas;

– Han presionado a las mujeres violadas para que den a luz hijos producto de esas violaciones;

– Han calificado el aborto como asesinato;

– No han abierto guarderías y en vez de ello han impuesto a las mujeres dar nacimiento al menos a tres niños;

– Nos han condenado a la pobreza, al trabajo precario, a los empleos inciertos y a vivir en condiciones cercanas a la esclavitud;

– Han definido el trabajo doméstico como el deber de las mujeres;

– Han atacado sin piedad a las mujeres y las familias que vivían de forma independiente de los hombres con sus leyes.

Pero nosotras, mujeres, ¡resistimos!

Porque el primer ministro Tayyip Erdogan y su camarilla nos han condenado a sufrir la opresión y la explotación de los hombres, llamamos a todas las mujeres a salir a la calle y a rebelarse por nuestra liberación!

Colectivo Feminista Socialista

1/06/2013

http://www.avanti4.be/analyses/arti…

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

 

fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article8005


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