Posted by: anotherworldip | 07/07/2013

ETA

EUSKAL HERRIA

Razones estratégicas para el final

de la actividad armada de ETA

MIKEL SARATXO – JULEN ZABALO

 

Se ha escrito mucho sobre el cese de las actividades armadas que ETA anunció en octubre de 2011, pero bastante poco sobre las razones que le llevaron a ello. Se han mencionado los cambios que en diferentes ámbitos se estaban desarrollando a nivel internacional: en unos casos, negativos para sus intereses, como los ataques del 11-S en Estados Unidos y la posterior utilización de la que comúnmente se conoció como “lucha contra el terrorismo global”, concepto en el que se incluían organizaciones de muy distinta índole política, ideológica o estratégica; y en otros casos, positivos para sus intereses, como la experiencia negociadora irlandesa y la nueva dimensión que el derecho de autodeterminación toma en estos años en el contexto europeo. También se ha citado el aumento brutal de la represión por parte de España no sólo contra ETA, sino contra las diversas organizaciones de la Izquierda Abertzale (redadas policiales, ilegalizaciones de organizaciones, prohibición de actividades, sumarios…), además de la presión internacional ejercida por España para reprimir y aislar a ETA y a la Izquierda Abertzale de cualquier círculo político. Estas intervenciones tuvieron su efecto tanto en las dificultades internas de ETA para desarrollar su actividad, como en el retraimiento total de otras fuerzas cercanas para colaborar con la Izquierda Abertzale mientras existiera la actividad armada.

Pero todas estas razones, aun siendo enormemente importantes, no llegan a explicar totalmente las razones por las que ETA anunció el fin de su actividad armada. A nuestro entender, las razones estratégicas tuvieron un gran peso en la decisión, y su estudio parece una tarea obligada para poder llegar a unas valoraciones más objetivas. Tal será el cometido de este artículo, para lo cual se han estudiado todos o la mayor parte de los documentos que ETA publicó durante la década de los 2000, algo necesario para poder adentrarnos en su perspectiva a la hora de analizar los acontecimientos.

1. Los antecedentes: ETA y sus dos estrategias en favor de la liberación nacional

En su objetivo de liberación nacional, podemos diferenciar dos grandes etapas en la evolución estratégica de ETA/1. La primera de ellas gira en torno a la idea de guerra revolucionaria y el esquema acción-represión-acción, la cual fue teorizada y aplicada desde los primeros años de la organización hasta el fin de la dictadura franquista. En estos años, y con la represión franquista como fondo, ETA intentó llevar a cabo un proceso de liberación nacional basado en las experiencias anticolonialistas del Tercer Mundo. Sin embargo, a principios de los años 70 se vislumbra el final del franquismo, y para esta nueva fase ETA abandona la idea de la insurrección armada. A partir de estos años, ETA considera necesario conseguir un verdadero marco democrático, (que según ella, España no garantiza) donde todos los proyectos políticos pudieran ser defendidos, y para ello empleará dos planteamientos estratégicos que coexisten simultáneamente, aunque con diferente intensidad según el momento: el Frente Nacional y la negociación directa con el Estado español. Estos dos planteamientos centrarán la estrategia de ETA durante muchos años.

La lógica del Frente Nacional se resume en la idea de que la unión de todas las fuerzas nacionalistas vascas obligaría al Estado español a reconocer los derechos considerados propios del Pueblo Vasco, incluido el derecho de autodeterminación. La articulación de este Frente Nacional estuvo en la mente de ETA prácticamente desde su nacimiento, aunque no fue hasta después de su quinta asamblea (1966-67) cuando realizó la primera propuesta en ese aspecto. Sus dos iniciativas principales al respecto sucedieron, una en 1977, en las llamadas Negociaciones de Txiberta, cuando se intentó acordar una postura común dentro del nacionalismo vasco ante el cambio de régimen en el Estado español (v. Letamendia, 1994, vol. 2, y especialmente Renobales, 2011); y la otra en 1998, en los llamados Acuerdos de Lizarra-Garazi, cuando diversos partidos y agentes sociales vascos acordaron unos principios comunes como base de una estrategia de construcción nacional (v. Keating, 2001; Letamendia, 2001; Giacopuzzi, 2002; Lorenzo, 2004). Se concedía especial importancia a los conceptos de democracia y autodeterminación, así como al concepto de construcción nacional de los siete territorios que constituyen el País Vasco oEuskal Herria. A la vez, se aceptaba que la resolución del conflicto vasco debía venir por vías exclusivamente políticas, y siempre con el consentimiento de la población. (Lorenzo, 2004: 141)

En ambos casos, hubo relativos avances, más evidentes en Lizarra-Garazi, y la disposición de ETA fue totalmente favorable, pero las diferencias existentes en perspectiva táctica y estratégica entre los grupos nacionalistas, así como las discrepancias sobre los ritmos que las iniciativas debían tener, hicieron imposible la articulación de un frente común.

De una manera casi paralela a la idea de Frente Nacional, otro planteamiento estratégico constante en la historia de ETA ha sido la negociación directa con el Estado español. Su andadura comienza tras la muerte de Franco, cuando, consciente de la imposibilidad de desarrollar su esquema estratégico de insurrección popular o guerra revolucionaria, ETA teorizó la posibilidad de intercalar un paso previo. Este paso sería una negociación política con el Gobierno español, por medio de la cual se alcanzaría un acuerdo de mínimos democráticos que conllevaría el fin de la lucha armada. La base de la negociación toma la forma de una alternativa democrática, y se hizo pública bajo el nombre de KAS/2.

Esta vía ha contado también con dos momentos principales, en los cuales se reconocieron los contactos desde ambas partes y fueron acompañados por sendas treguas de ETA.

El primero de ellos fue el que comúnmente se ha conocido como el proceso de Argel.En este proceso llevado a cabo en 1989, ETA seguía manteniendo la Alternativa KAS como base de un hipotético acuerdo de mínimos políticos que pusiera fin a su actividad armada, aunque no como elemento sine qua non para establecer negociaciones, mientras que el Gobierno español pretendía centrarse en cuestiones técnicas, como la situación de los presos políticos vascos, para forzar a ETA a un cese definitivo (sobre este proceso, v. Clark, 1990; Egaña & Giacopuzzi, 1992; Irvin, 2000). La ruptura final de ese proceso la valoraba ETA, en un boletín interno de 2011, como un punto de inflexión en su estrategia de negociación, aludiendo a que las partes no tuvieron la suficiente madurez para afrontar un proceso de esas características (ETA: 2011a).

Tras el fracaso de las negociaciones de Argel, se explora, como hemos visto, la iniciativa de Frente Nacional de Lizarra-Garazi, y el fracaso también de ésta lleva a un nuevo intento de proceso negociador con el Gobierno español. Pero en este caso, se elabora una nueva oferta de modelo de negociación, diseñada esta vez por la Izquierda Abertzale, y aceptada posteriormente por ETA. En esta nueva iniciativa, llamada Orain herria orain bakea (Ahora el pueblo, ahora la paz), también conocida como Propuesta de Anoeta, seemplazaba al Gobierno español a entablar un nuevo proceso negociador mediante el que se debía acordar un nuevo status político para las cuatro provincias vascas dentro del territorio español, el cual debería ser refrendado por la ciudadanía vasca mediante una consulta popular (Izquierda Abertzale, 2004). Además, dos marcos de negociación fueron claramente diferenciados: uno estaba dirigido exclusivamente a ETA y al Gobierno español, y en él se debían de tratar las consecuencias del conflicto: presos, refugiados, víctimas de ambas partes, etc. El otro marco de negociación, formado por los agentes políticos, sociales y sindicales del País Vasco, tendría el cometido de abordar “el tránsito político hacia un nuevo escenario en el que el pueblo vasco pueda, en condiciones democráticas, decidir cualquier estatus político o institucional”(ibid). Fruto de este nuevo planteamiento, y con una nueva tregua de ETA, surgen las llamadasConversaciones de Loiola, en 2006, y varios encuentros entre ETA y el Gobierno español, aunque nuevamente sin resultados positivos (v. Murua, 2010: 63-65).

2. El proceso: La decisión de ETA de poner fin a la lucha armada

En la primera década del siglo XXI, ETA sigue insistiendo en las dos vías tácticas propuestas hasta entonces (Frente Nacional y Negociación), pero se comienzan a encontrar con nuevos obstáculos: el Estado español emprende un enfrentamiento total contra ETA y la Izquierda Abertzale, lo que origina una cascada de acontecimientos represivos, tales como detenciones, clausuras de medios de comunicación e ilegalizaciones. En este último aspecto, resulta crucial la sentencia del Tribunal de Estrasburgo de junio de 2009, en la que se ratificaba la Ley de partidos políticos vigenteen el Estado español. Con ella, las posibilidades de que la Izquierda Abertzale lograse representación alguna en las instituciones quedaban prácticamente anuladas, ya que la citada ley prohibía sus candidaturas electorales.

Sin embargo, ETA seguía apostando por establecer un nuevo proceso de negociación con el Estado, similar al emprendido en 2006, para lo cual consideraba que la lucha armada seguía siendo su principal activo político. Especialmente a lo largo de los meses estivales de 2009, vuelve a conseguir una relativa posición de fortaleza para presionar al Estado, pero la postura del Gobierno español es también de firmeza, y asegura que no volverá a establecer ningún proceso de negociación con ETA y que mantendrá alejada de las instituciones a la Izquierda Abertzale.

En la otra vía posible, la del Frente Nacional, tampoco van mejor las cosas. Tras el fracaso del proceso de Lizarra-Garazi, las fuerzas nacionalistas vascas aparte de ETA y la Izquierda Abertzale, consideran incompatibles la práctica de la lucha armada y la reconfiguración de un Frente Nacional similar al producido en 1998.

Así pues, ante esta situación, en ETA se comienza a imponer la necesidad de una reflexión, que parcialmente ya se venía desarrollando. A finales de 2009 la Izquierda Abertzale elabora una ponencia con un nombre revelador, Clarificando la fase política y la estrategia, a la vez que una representación de sus componentes realiza una comparecencia pública en la que sitúa el proceso que se pretende impulsar sólo en base a vías políticas y democráticas, es decir, una estrategia sin actividad armada.

En este documento, la Izquierda Abertzale considera que gracias a los métodos de lucha de la fase anterior (se incluye la lucha armada) se ha podido llegar a una ventajosa posición para poder iniciar un nuevo camino, el cual supondrá un salto cualitativo en la búsqueda de sus objetivos estratégicos. La nueva fase se caracterizaría por el abandono de la negociación bilateral (Estado/ETA), al estimar que concede al Estado la posibilidad de impedir cualquier avance. Por el contrario, una de las principales bases de este nuevo planteamiento es el de la unilateralidad. Es decir, se considera que de una manera unilateral se puede avanzar eficazmente en la consecución de una acumulación de fuerzas independentistas, la cual obligaría al Estado a buscar una solución al problema político que se le presentaría (v. Izquierda Abertzale, 2009).

En este contexto y tras un proceso de debate interno, a principios de 2010, la Izquierda Abertzale ratificó su nueva apuesta estratégica, basada en el concepto de unilateralidad comentado y sin el uso de la violencia armada para conseguirlo. ETA, por su parte, pronto se mostró dispuesta a dar pasos que favorecieran el avance en esa dirección (ETA, 2010a).

A estos pasos se les unen dos nuevos factores estimulantes. Por una parte, en el ámbito internacional, una veintena de personalidades con holgada experiencia en la resolución de conflictos políticos, firmaron en marzo de 2010 la que se conoció comoDeclaración de Bruselas. En ella, además de elogiar los pasos dados por la Izquierda Abertzale, hacían un doble llamamiento tanto a ETA como al Gobierno español, pidiendo un alto el fuego permanente y verificable a los primeros y una respuesta en consonancia a los segundos con el fin de alcanzar una paz duradera. Pocos días después, ETA emitía un comunicado en el que subrayaba la importancia de la participación internacional en la resolución del conflicto vasco, a la vez que recordaba que la desactivación de su actividad armada no resolvía por sí misma el propio conflicto (ETA, 2010b).

Por otra parte, y unido a la centralidad que en el debate interno de la Izquierda Abertzale adquieren ya la acumulación de fuerzas independentistas y la no utilización de la violencia armada, en junio de 2010 se hizo público un acuerdo estratégico entre la propia Izquierda Abertzale y Eusko Alkartasuna (EA). En él, se establece como horizonte político la creación de un Estado vasco, y se enfatiza la necesidad de resolver el conflicto político que enfrenta al País Vasco con España. Se señalan, además, los que vendrían a ser los pilares del nuevo planteamiento estratégico mayoritario dentro del independentismo vasco: “acumulación de fuerzas, confrontación democrática y construcción nacional” (Izquierda Abertzale; EA, 2010),dando comienzo de esa manera a una dinámica de pactos y alianzas entre partidos independentistas, la cual pronto obtendrá una respuesta positiva por parte de ETA.

Estos dos factores citados parecen suficientes para que ETA anuncie en septiembre de 2010 su “decisión de no llevar a cabo acciones armadas ofensivas”, al mismo tiempo que hacía un nuevo llamamiento a la comunidad internacional para que tomase parte en el proceso de resolución (ETA, 2010c).

Dentro de la alianza entre fuerzas independentistas, se marca un importante hito con el llamado Acuerdo de Gernika. En él, una treintena de partidos y agentes políticos vascos pedían a ETA que declarase “un alto el fuego unilateral y verificable como primer paso hacia un definitivo abandono de su actividad armada”, mientras que instaba tanto a la organización armada como al Gobierno español a entablar un proceso de diálogo con la intermediación de la comunidad internacional. Nuevamente, ETA responde a este llamamiento, y tres meses después declaraba un alto el fuego permanente y verificable, tal y como se le había solicitado tanto desde diferentes sectores independentistas vascos como desde instancias internacionales.

Así mismo, en las elecciones municipales y forales de 2011 se presenta una coalición de diferentes sectores independentistas (Bildu), la cual logra ser la segunda fuerza más votada en la Comunidad Autónoma Vasca y la tercera en Navarra. Dichos resultados electorales fueron valorados muy positivamente por ETA. Según la organización, aunque estas elecciones no se habían celebrado en condiciones democráticas, debido a que seguían existiendo partidos políticos a los que no se les había permitido participar, la sociedad vasca “había ganado la batalla política a las ilegalizaciones”, siendo esos resultados un presagio de una nueva situación(ETA, 2011b). En ese mismo comunicado, la organización armada aceptaba la hoja de ruta adoptada en el Acuerdo de Gernika como referencia incuestionable hacia la resolución democrática del conflicto.

Posteriormente, también el Colectivo de Presos Políticos Vascos se unirá al mencionado acuerdo, adhesión que vino a significar el apoyo de dicho colectivo a la nueva estrategia emprendida por la Izquierda Abertzale dos años atrás. En este contexto, en octubre de 2011 se organiza una nueva iniciativa por parte de la comunidad internacional. Esta iniciativa se visualizó en la declaración que fue consensuada en la Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián, a la que asistieron personalidades de referencia internacional en la resolución de conflictos políticos como Kofi Annan, Jonathan Powell o Bertie Ahern. En esa declaración, se pedía a ETA que declarase el cese definitivo de su actividad armada y que solicitase a los Gobiernos español y francés entablar conversaciones referentes exclusivamente a las consecuencias del conflicto, mientras que se urgía a ambos Gobiernos a entablar dichas conversaciones en el caso de que el anuncio de ETA al respecto se produjera, mostrando los firmantes de dicha declaración su predisposición a formar un comité de seguimiento de las mismas.

Apenas tres días después de la celebración de la conferencia, ETA anunciaba el cese definitivo de su actividad armada, cerrando así el proceso de cambio estratégico iniciado en 2009 por la Izquierda Abertzale, al mismo tiempo que hacía un llamamiento a los Gobiernos español y francés para abrir un proceso de diálogo directo para abordar la resolución de las consecuencias del conflicto (ETA, 2011c), llamamiento que, a día de hoy, sigue sin respuesta favorable por parte de los Gobiernos español y francés.

 

3. Las razones para el fin de la actividad armada de ETA. Conclusión

En su estrategia de liberación nacional y social, la Izquierda Abertzale ha entrado en una nueva fase a partir de 2011. La primera fase, de insurrección armada, se abandona a principios de los 70, cuando la previsiblemente pronta desaparición del régimen de Franco propiciaría un nuevo marco político, incompatible con una teorización insurreccional. Al vislumbrarse una nueva situación de democracia liberal, incompleta según ETA, se abre una segunda fase en la que la organización se propone aceptar provisionalmente ese marco político, siempre y cuando se cumplieran unos puntos mínimos democráticos, que incluían una única autonomía para los cuatro territorios vascos en el Estado español, el derecho de autodeterminación y otros puntos más técnicos, como la liberación de los presos o la legalización de todas las organizaciones políticas.

Para alcanzar sus objetivos dentro de esta segunda fase, ETA utilizó dos vías, y consideró que la actividad armada era su mayor activo de presión frente al Estado. Para finales de la década de los 2000 ETA había ensayado por cuatro veces sus dos estrategias de liberación nacional. En 1977 y 1998 lo había intentado por su vía del Frente Nacional, con las experiencias de Txiberta y Lizarra-Garazi. En 1989 y 2006 lo había hecho por su vía de negociación con el Estado español, con las experiencias de Argel y Loiola. Las cuatro tentativas habían terminado en fracaso. Tras la última de ellas, y a tenor de sus escritos, ETA persiste en estas vías, pero la situación ha ido cambiando, y se da comienzo a un período de reflexión, en la que se hacen dos grandes constataciones sobre cada una de las vías de negociación exploradas.

En lo referente a la negociación directa con el Gobierno español, ETA constata que su método de presión, la práctica armada, no ha sido suficientemente eficaz para lograr una verdadera negociación. ETA considera que el Gobierno español no tiene ninguna voluntad negociadora en los términos en que ETA la entiende. La experiencia irlandesa ha animado la posibilidad de alcanzar acuerdos por esta vía, pero ETA constata que el papel que el Gobierno británico jugó en él, y su nivel de implicación hasta el final, no se corresponden con la actitud de los diversos gobiernos españoles, los cuales parecen huir siempre de cualquier atisbo de negociación.

La razón para ello está en que ninguno de los dos principales partidos españoles (PSOE y PP) contemplaba un escenario de negociación real. Destaquemos, por parte del PP, una declaración del ex-presidente del gobierno español, José María Aznar, en 2010, en que manifestaba que todas las treguas de ETA eran simplemente medidas para ganar tiempo/3; y por parte del PSOE, unas declaraciones del posterior presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en las que aseguraba que su Gobierno estaba dando menos pasos que los que el PP había dado en anteriores treguas, aludiendo explícitamente a su inmovilismo en materia penitenciaria/4.

En cuanto a lo relativo a la negociación por vía del Frente Nacional, se constatan las enormes dificultades existentes para poder lograr un acuerdo entre las diferentes organizaciones vascas, una de las cuales era, sin duda, la existencia de la práctica armada.

Es decir, el método de lucha utilizado durante décadas, la práctica armada, aparece en estos momentos, 1) o bien como ineficaz, o bien como obstáculo para el avance en sus objetivos. Y sin embargo, mirado por el lado contrario, 2) el abandono de la práctica armada comienza a aparecer ahora como una manera más eficaz de alcanzar aquellos objetivos.

1. Aparece como ineficaz o como obstáculo para avanzar en sus objetivos, porque:

– las dificultades para desarrollarla son cada vez más patentes.

– la continuación de la represión del Estado, justificada en la existencia de la práctica armada, y dirigida no solo a ETA sino también a la Izquierda Abertzale, puede generar un alto grado de desmovilización en su militancia y base social.

– tras la sentencia del tribunal de Estrasburgo en 2009, en la que se ratificaba la Ley de partidos, las opciones de participación institucional de la Izquierda Abertzale se vislumbran nulas mientras continuase la lucha armada de ETA.

– dificulta tanto la intervención de agentes internacionales como la acumulación de fuerzas dentro del nacionalismo vasco.

– la Izquierda Abertzale ya había hecho público su cambio estratégico, por lo que la continuación de la lucha armada por parte de ETA podía causar fricciones internas o incluso escisiones en el movimiento.

2. El abandono de la práctica armada comienza a aparecer como más eficaz, porque:

– un nuevo planteamiento estratégico basado en la acumulación de fuerzas independentistas comienza a cobrar sentido con los contactos que se están manteniendo entre diversas fuerzas vascas. El planteamiento es atrayente, no sólo porque suponía sumar efectivos, sino también por el efecto multiplicador que originaba en otros efectivos antes desmovilizados por la falta de entendimiento abertzale. El relativamente rápido entendimiento que desde un principio comienzan a alcanzar la Izquierda Abertzale y EA, durante años aliado del PNV, hace ver que esta acumulación de fuerzas independentistas no es tan utópica, aunque sí tiene un freno evidente en la práctica armada de ETA (de hecho, sólo cristalizará oficialmente cuando ETA comience a anunciar el fin de su actividad armada).

– el nuevo planteamiento estratégico da paso a alianzas que consiguen buenos resultados electorales, y que hacen reducir el espectro político del nacionalismo vasco, por primera vez, a dos grandes fuerzas: el PNV, y la coalición de izquierda que se crea en torno a la Izquierda Abertzale.

– puede reactivar la evidente capacidad movilizadora de la Izquierda Abertzale, mermada ahora por el miedo surgido de la represión española. Otras formas de lucha, como la desobediencia civil, recobran protagonismo y se comienzan a vislumbrar como políticamente más eficaces que la prolongación de la lucha armada.

– en el nuevo contexto internacional, más intervencionista que anteriormente, la reivindicación del derecho de autodeterminación como un modo democrático de solucionar conflictos históricos podía resultar positivo para conseguir un cierto respaldo internacional, no determinante para conseguir sus objetivos, pero sí eficaz para poner freno a la actuación represiva española, la cual era más sencilla de justificar con la existencia de la actividad armada.

Con todo ello, ETA hace una valoración sobre los resultados obtenidos en sus dos vías de liberación nacional, sobre el método (el armado) utilizado para apoyar dichas vías, y sobre las posibles ventajas de abandonar este método, y comienza a madurar su decisión. En ella, como hemos tratado de demostrar, la valoración sobre los resultados en la consecución de sus objetivos estratégicos pesa más que el método utilizado para apoyar esos objetivos, el cual queda subordinado al primero. La pregunta principal es cómo alcanzar los objetivos de una manera más eficaz, y por ello, ETA toma esta decisión final, unilateral y en cierto modo contradictoria, de cesar su actividad armada, y por ello, de cesar prontamente como organización.

junio 2013

Notas

1/ Sobre ETA, se puede consultar, entre otros: Casanova 2008; Clark, 1984; Egaña, et al. 1993; Garmendia 1979; Giacopuzzi, 1992; Hordago 1979; Ibarra 1987; Irvin 2000; Jáuregui, 1981; Keating, 2001; Letamendia 1994; Sullivan 1988

2/ La Alternativa KAS toma el nombre de una coordinadora (Coordinadora Abertzale Socialista) de fuerzas nacionalistas y de izquierda. Unió a gran parte de los grupos nacionalistas vascos de la época, entre los que estaba ETA (dividida en dos ramas en aquellos momentos), pero no el PNV. Los mínimos democráticos reivindicados eran, entre otros, la amnistía, la legalización de todos los partidos políticos, y un estatuto de autonomía para los cuatro territorios en suelo español, con el reconocimiento de la soberanía nacional del pueblo vasco y del derecho de autodeterminación.

3/ Declaración extraída de un informe interno de la empresa Strategic Forecasting, Inc., (StratFor), especializada en servicios de inteligencia y espionaje, y en base a una conferencia dictada por José María Aznar en Georgetown. Documento desvelado por wikileaks. Disponible en http://www.publico.es/internacional….

4/ Ver extracto de la entrevista a Zapatero enhttp://gara.naiz.info/idatzia/20061031/art186880.php

Referencias

Casanova, I. (2008) ETA 1958-2008 Medio siglo de historia. Tafalla: Txalaparta.

Clark, R. P. (1984) The Basque insurgents. ETA, 1952-1980. Madison: The university of Wisconsin Press.

Clark, R. P. (1990) Negotiating with ETA. Obstacle to peace in the Basque Country (1975-1988). Reno: University of Nevada Press.

Egaña, I. et al. (1993) Euskadi eta askatasuna. Euskal Herria y la libertad (11 vol). Tafalla: Txalaparta.

Egaña, I & Giacopuzzi, G. (1992) Los días de Argel: crónica de las conversaciones ETA/Gobierno español. Tafalla: Txalaparta.

Garmendia, J. M. (1979) Historia de ETA (2 vol). Donostia: Ed. L. Haranburu.

Giacopuzzi, G. (1992) ETA. Historia política de una lucha armada (2ª parte). Tafalla: Txalaparta.

Giacopuzzi, G. (2002) Sin tregua. Tafalla: Txalaparta.

Hordago, E. (1979) Documentos Y (18 vol).San Sebastian: Lur

Ibarra, P. (1987) La evolución estratégica de ETA: de la “guerra revolucionaria” (1963) a la negociación (1987)San Sebastián: Kriselu.

Irvin, C. L. (2000) “Negotiating End Games: A comparative analysis of IRA and ETA”. En S. Byrne y C. L. Irvin (eds.) Reconcilable differences. Turning points in ethnopolitical conflict. West Hartford: Kumarian Press.

Jáuregui, G. (1981) Ideología y estrategia política de ETA: Análisis de su evolución entre 1959 y 1968. Madrid: Ed. Siglo XXI.

Keating, M. (2001) “Northern Ireland and the Basque Country”.En J. McGarry (ed.)Northern Ireland and the Divided World. New York: Oxford University Press.

Letamendia, F. (1994) Historia del nacionalismo vasco y ETA (3 vol). San Sebastián: R&B Editores.

Lorenzo, J. M. (2004) Un pueblo en marcha. Bilbao: GITE-IPES.

Murua, I. (2010). Loiolako hegiak. San Sebastián: Elkar/Berria.

Renobales, E. (2011) La ruptura de Txiberta: lo que no pudo ser. Bilbao: Ahaztuak.

Sánchez-Cuenca, I. (2001) ETA contra el Estado. Las estrategias del terrorismo.Barcelona: Ed. Kriterios Tusquets.

Sullivan, J. (1988) ETA and Basque nationalism: The fight for Euskadi, 1890-1986. London: Routledge.

Watson, C. J. (2007) Basque Nationalism and Political Violence: The Ideological and Intellectual Origins of ETA. Reno: University of Nevada Press.

Documentos utilizados de la Izquierda Abertzale

Izquierda Abertzale (2004) Orain herria orain bakea, 2004 Noviembre.

Izquierda Abertzale (2009) Clarificando la Fase Política y la Estrategia, 2009 Octubre.

Izquierda Abertzale; EA (2010). Bases de un acuerdo estratégico entre fuerzas políticas independentistas, 2010 Junio.

Documentos utilizados de ETA

ETA (1995) Alternatiba demokratikoa, 1995 Abril.

ETA; PNV; EA (1998) Sin título, 1998 Agosto.

ETA (1999) ETAren agiria Euskal Herriari, 1999 Noviembre.

ETA (2006a) ETAren agiria Euskal Herriari, 2006 Marzo.

ETA (2006b) ETAren agiria Euskal Herriari, 2006 Agosto.

ETA (2007) ETAren agiria Euskal Herriari, 2007 Enero.

ETA (2008) ETAren agiria Euskal Herriari, 2008 Octubre.

ETA (2009a) ETAren agiria Euskal Herriari, 2009 Enero.

ETA (2009b) Entrevista a ETA (2009 Mayo 25), Gara. Tomado dehttp://gara.naiz.info

ETA (2010a) ETAren agiria Euskal Herriari, 2010 Marzo.

ETA (2010b) ETAren agiria Euskal Herriari, 2010 Abril.

ETA (2010c) ETAren agiria Euskal Herriari, 2010 Septiembre.

ETA (2010d) ETAren agiria nazioarteari, 2010 Septiembre.

ETA (2011a) Zutabe 113, 2011 Abril.

ETA (2011b) ETAren agiria Euskal Herriari, 2011 Julio.

ETA (2011c) ETAren agiria Euskal Herriari, 2011 Octubre.

 

FUENTE: http://www.vientosur.info/spip.php?article8086


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