Posted by: anotherworldip | 08/05/2013

u.eco

El triunfo de los gritos e insultos televisados

POR UMBERTO ECO FILOSOFO Y ESCRITOR ITALIANO

La publicación que leo con más interés es la revista de acertijos “La Settimana Enigmistica”, porque es entretenida y porque requiere de mi colaboración para resolver sus más de 50 páginas.

El método de elaborar crucigramas varía. La tradición italiana es diferente de la francesa, que presenta la clave en forma de enigma. El semiólogo Algirdas J. Greimas menciona un ejemplo en el que la clave “el amigo de los simples” debe de resolverse como “herbolario”. En este caso, el solucionador del crucigrama debe de saber que, en la farmacia, los simples son plantas con propiedades medicinales, usadas por los médicos hace mucho tiempo. En cambio, las claves en los crucigramas italianos se refieren a opiniones muy difundidas. Así, la clave “a base de pasta y verduras” debe de ser entendida como “dieta mediterránea” y “serpiente americana” como “boa”.

Hace poco me topé con la clave “animan los programas de entrevistas” y pensé que se refería a alguna personalidad famosa. Para nada: la respuesta era “enfrentamientos”. El creador del crucigrama se estaba refiriendo a la opinión popular de que lo que hace que un programa sea interesante tiene poco que ver con el hecho de que el presentador sea muy popular, que sus invitados sean travestis célebres o exorcistas, o que aborde temas como la pedofilia y accidentes de avión. Esos elementos son accesorios importantes. De una forma u otra, lo que el espectador está esperando es ver una buena pelea.

El problema es que los espectadores han llegado a esperar discusiones dramáticas entre los invitados a los programas de entrevistas.

Importa menos lo que digan (que por lo general se supone que es irrelevante, de todos modos) que la forma en que lo digan: gritando.

“¡Permítame terminar! ¡Yo no lo interrumpí cuando usted estaba hablando!” o insultándose entre sí. Ni siquiera importa que los participantes estén fingiendo todo. Lo importante es que el público piense que todo es real.

Todo esto estaría perfectamente bien si los programas de entrevistas se presentaran como simple entretenimiento, como los llamados “reality shows”. Pero, al menos en Italia, algunos programas de entrevistas tienen tanta influencia política que son llamados la “tercera cámara del Parlamento” y comparados con la antesala de un tribunal. Qué temas se van a debatir en el Parlamento o si el sospechoso del juicio realmente estranguló a la muchacha: ésa es la pastura de los programas de entrevistas, al grado que tales programas vuelven irrelevante la sesión parlamentaria o el veredicto del jurado.

Si, a fin de cuentas, lo que importa no es el contenido sino la forma del enfrentamiento, no extraña que a la gente cada vez le interese menos lo que sucede en el Parlamento o lo que los tribunales tengan que decir. ¿Para qué molestarnos en tratar de ser un ciudadano informado, o incluso en votar el día de las elecciones, si podemos simplemente quedarnos en casa y mirar cómo se desarrolla todo en la televisión?

Copyright Umberto Eco y L’Espresso, 2013.

fuente:

http://www.clarin.com/opinion/triunfo-gritos-insultos-televisados_0_964103684.html


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